Coaching

Sobre libro El ABC de la felicidad, por Lou Marinoff

Hablar sobre la “felicidad” suena a veces un poco utópico (en griego ou=no, topos=lugar), porque uno puede caer en el extremo racionalista de pensar que no hay “felicidad”, que la experiencia vital propia o la que se vé, o ambas no permite la tal felicidad, o que a lo más, lo que se puede hacer es la búsqueda de la felicidad, como lo consagra la constitución estadinense y lo ha protagonizado Will Smith en la película del mismo nombre.

Sin embargo, a la luz de lo que algunos cerebros pensantes que tuvieron la fortuna de contar con que su cosmovisión se transmitiera hasta nuestra época, Marinoff plantea el “camino intermedio”, no buscar los extremos de ser feliz como lo interpretamos en nuestra concepción occidental, “de que el dinero no es la felicidad, pero cómo se le parece” porque la naturaleza humana tiene una dinámica distinta.

Y algunos motivos de reflexión, el ser humano no es feliz, por elección propia, porque está inmerso en una cultura enferma, y ahora, la infelicidad se medicaliza, cuando suele responder más como lo plantea Marinoff atrevidamente, a una postura filosófica como la proponen Aristóteles, Buda y Confucio, haciendo énfasis en la espiritualidad en lugar de la religión. 

Y uno de los puntos de porqué vale la pena tener en cuenta a estos pensadores, es que su visión del mundo y de las personas, de la relación entre hombres y el mundo no humano, sobre religión, filosofía, psicología, emociones, ciencia y arte, sigue siendo vigente después de varios milenios.

Muchas reflexiones en torno al tema de la religión, el fanatismo y el terrorismo. Como concebimos al mundo, es como nos comportamos ante él: y Marinoff prefiere el enfoque budista donde se agradece a la vida por la magnífica oportunidad de estar aquí y ahora, respirando a la rosada luz del día (una mis frases preferidas del poeta alemán Novalis) en lugar de sentirse culpable por una concepción agustiniana de la vida, donde todo está “impregnado” del pecado original.

Libro 24 de 2017
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Sobre libro: Tu mente es extraordinaria

Tu mente es extraordinaria. Gregory Cajina. 2015

Tuve la oportunidad de coincidir con Gregory en el I Congreso Internacional de Neurociencias aplicadas en Lima, por allá en el 2013, cuando hice una presentación sobre Neuronutrición y Educación. Ví el título, la reseña captó la atención. Y ya habiéndolo leído, puedo decir desde el fondo del corazón ¡muchas gracias por este libro, Gregory!

Algunas frases que fueron motivo de reflexión al finalizar este libro:  que en situaciones adversas no sobrevive el más fuerte, sino el más insensible. Porque es capaz de hacer primar el yo, por sobre cualquier otra cosa, siendo capaz de “cumplir órdenes”.

No hay que tener plan B, solamente plan A y mucha resiliencia, paciencia, autoconfianza, como en el caso de los niños que al ser capaces de esperar quince minutos por obtener una galleta y posponer su recompensa, tuvieron mejor desempeño en muchas otras cosas en el futuro. Este fue el mensaje de Churchill después de la guerra, cuando fue preguntado sobre cómo consideraba que había logrado la victoria sobre la aplastante Wehrmacht alemana y respondió “nunca se rindan, nunca se rindan, nunca se rindan, nunca se rindan

Está el tema de la ancianidad, porque vivimos en una época privilegiada que ha logrado extensión de la vida más allá de lo que hubieran soñado generaciones precedentes. ¿Qué haríamos si un Yo del futuro nos dijera que si tuviéramos mejores hábitos , él será un anciano excepcional a los 80? Porque eso fue lo que reveló el estudio Graham, con la coordinación del psiquiatra George Vaillant.  La mejor calidad de vida entre los 50 y los 80 depende del estilo de vida antes de los 50.

Y surge un tema para pensar:  Coromoto, la heladería en Venezuela que presume de sus 860 sabores de helados.  ¿Por qué conformarse con pedir siempre vainilla? Es una llamativa alegoría sobre nuestro quehacer emocional, que tanto tiene que ver con lo que hacemos y decimos.

Y se tocan puntos dolorosos, que son casi de lesa humanidad. No se invierte en el verdadero desarrollo mental de los individuos, las premisas de inversión suelen ser otras, dedicadas a panoplia moderna, construcción, de modo que discurren por derroteros desconocidos para la mayoría de quienes componen la humanidad. Y este zeitgeist ha generado un error fundamental: considerar que solo lo que tiene precio tiene valor. Un sesgo cognoscitivo y conductual de nuestro tiempo.

Dentro de los valores sociales, la cooperación es mucho mejor, porque el mundo en su 99% de tiempo, fue nómada y probablemente lo sea después de un holocausto nuclear, o de una glaciación.  Entonces tener muchas cosas será engorroso. Alusivo a los valores sociales, resurge el concepto de Zoon politikon, animal social, que se realiza en sociedad, fue lo que dijo el Estagirita; y amaos los unos a los otros, fue lo que dejó como enseña el gran Maestro de Galilea.

Sobre la trascendencia, es esa inmanente sensación de que se obró en pro de algo mejor que uno, porque de poco sirven salud, felicidad y dinero, si no se comparten. Conseguir algo puede que de felicidad, pero dar y compartir genera superfelicidad, idea propuesta también en el libro de Oppenheimer sobre Crear o morir. ¿Por qué ese hombre a los 90 descubre en su cumpleaños algo que se podría considerar “real” alegría? -Nótese que dije alegría, no felicidad- Porque muchas de las notas que le dirigen empiezan con un “gracias por….” y se dio en cuenta en ese momento que había tenido influencia sin buscarlo deliberadamente, solo por el ejemplo inspirador de su voluntad, por el gusto y la alegría de compartir algo en lo cual era un maestro.

Una alegría real, tan diferente a los espejismos publicitarios de farsante manipulación, donde se come una marca X, se bebe una marca Y, se viaja al sitio Z, se tiene el móvil A, se usa la crema B y se es feliz, o se tiene un estado “tan parecido a la felicidad”. Y en los cuales, muchos de los Homo sapiens tan individualmente inteligentes, devienen en estulticia colectiva.

Esta descripción puede ser inspiradora y ojalá que lo sea para más de uno, al menos en ese momento esa fue la percepción.

Y esta una terrible paradoja humana, al momento de la paternidad: quienes quieren ejercer el altruista y loable acto de adoptar un niño deben pasar una serie tal de pruebas que si se aplicaran a todos quienes quieren tener familia, la humanidad estaría ad portas de su extinción.

Y cual es una de las mayores fortunas que se pueden tener? Un mentor. Un adulto con experiencia que guía a otros adultos en la búsqueda de ser mejores en algo que les apasiona, que les gusta, que hace que puedan soportar “esa hora extra”, cuando los demás se van a descansar.  Y esto me hace evocar que he tenido la fortuna de tener varios mentores, que en mayor o menor grado, han forjado el presente personaje que redacta estas líneas. Y Gregory saca una frase lapidaria: es mejor soportar el infierno del escarnio, que el cielo de la aceptación mediocre; me hizo evocar una frase de un neurólogo colombiano de nombre Jaime Gómez González, el fundador del Instituto Neurológico de Colombia, quien exclamó alguna vez que “todos los precursores tienen la espalda llena de flechas” –Ironías, sarcasmos, envidias, ataques, burlas, desdén, palos en la rueda-. El precio emocional de buscar ser todo lo bueno que se capaz de ser, es elevado. Pero el no pagarlo es frustrante.

Referencia: Gregory Cajina. Tu mente es extraordinaria – Un viaje de lo posible a lo real. Ediciones B SA, Bogotá DC, 2015. 285 páginas.

9788466656177