Aprendizaje

Más Platón y menos Prozac

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Detalle del fresco Alegoría de la filosofía, en las Stanze de Rafaello, palacio Vaticano. Platón señala hacia lo alto, mientras Aristóteles a su derecha indica con el gesto de su mano que lo importante es la medida. Foto del autor

Introducción

Este libro ofrece La perspectiva de la filosofía práctica, con lo cual Lou Marinoff logra hacer que se “despierte” ese Homus philosophicus que cada cual lleva dentro.

Resulta que últimamente con las conmociones de todo tipo que nos ocurren, la depresión y la falta de significado son condiciones a la orden del día. Y Hay una solución relativamente rápida para solucionar esto y es la medicalización de la condición. Esto significa que como se está deprimido o ansioso, se toma un medicamento y voilá, se espera que haya una solución como por arte de magia. Empero, la realidad es otra. Una cosa es lo que hay y otra lo que queremos ver y en ese contexto, muchas veces los antidepresivos son unos lentes para ver la realidad que no solucionan el problema y nos quedamos como al principio, con la misma sensación de crisis, y sin saber que hacer. La psiquiatría ha creado una plétora de nuevos diagnósticos, como el trastorno de tamborileo de dedos, o el halarse los cabellos (la llamada tricotilomanía) que tras el nombre rimbombante, oculta ansiedad, que a su vez es estar con la atención enfocada en el futuro, en lugar de estar enfocado en el irrepetible PRESENTE.

El rol de la filosofía

Quien esto escribe es médico y ha tenido la oportunidad de ventilar temas de neurociencias en un material compilado relativo a cerebro, mente y conciencia. No obstante la promesa de conocimiento de la ciencia pura y dura, medible, inobjetable e incontrovertible, está el tema gris y borroso de la conciencia, la conciencia reflexiva o de la conciencia como campo, de modo que la ciencia con su objeto formal, se encuentra con escenarios hipotéticos que plantean más preguntas que respuestas ante el cómo del funcionamiento.

Y resulta que ver el mundo con la óptica de las mentes de otros tiempos que reflexionaron sobre preguntas de interés perenne, ayuda. Esas mentes son gentes de sentido práctico, gentes expertas en hacerse preguntas, en ver que era lo que más convenía a la luz de la equidad y el dar a cada cual según sus méritos, de vernos como seres falibles que además de ser orgullosos de su razón como instrumento también deben ser temerosos de usar un instrumento que tiene limitaciones. Es decir, diferentes tipos de pensamiento para ver el mundo, las relaciones de los hombres, la búsqueda de significado y propósito. Y en este sentido, el counseling filosófico, tiene algo que decir para ayudar a ayudarnos en la búsqueda de respuestas.

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Detalle de fresco La alegoría de la filosofía, por Rafael Sanzio de Urbino, Stanze de Rafaello, palacio Vaticano. Foto del autor.

La casuística

Los diferentes escenarios de consultantes en quienes se aplican diferentes formas y escuelas de pensamiento, demuestran que con un buen enfoque, se logra esa función mayéutica de lograr dar a luz la propia verdad, aunque esto puede sonar extraño, más bien, el significado y/o el propósito que subyace detrás de cada única experiencia personal e irrepetible. De alguna forma, esto me hace pensar en una escena de la película de Terry Gillian llamada Las aventuras del Barón de Munchausen, cuando el mismo jalándose de su casaca es capaz de sacarse del mar, y además junto con su cabalgadura! Pensamos que ante los problemas podemos ser como el barón de Munchausen y sacarnos a nosotros mismos del atolladero, cuando en la vida real, se requiere una ayuda externa.

Esta casuística es igualmente un ejemplo de lo que se puede hacer con un estilo de coaching que tiene preparación dada por las mentes más brillantes de todas las épocas, de forma que para algunos casos ayuda el Qóelet o libro del Eclesiastés, en otros la teoría de Juegos de John Von Neumann, en otros, el enfoque existencialista, en otros, el autoritarismo de Hobbes, o el estoicismo de Epícteto, resaltando el valor irrobable de la virtud, o quien lo diría, El libro de las mutaciones o I Ching, de tan frecuente consulta por Marinoff.

La capacidad de interpretación al alcance de todos.

En las sesiones de planteamiento de preguntas en los cafés filosóficos, hay un listado de preguntas que curiosamente siguen vigentes y por eso se les llama perennes, han acompañado la humanidad desde el origen de los tiempos: preguntas del tipo para qué la vida, por qué vale la pena vivir, qué es la belleza, qué es el bien?

Y una cosa que me ha llamado la atención, es que ver las cosas sin conceptos preconcebidos tomados de otros autores, puede ser más útil para llegar a una conclusión propia, para evitar ser lo que Marinoff llama un títere filosófico, que cita de otros, aunque sin contexto… Y aquí, una escena de una historia Zen, el hombre que llega con su jarra llena y la sigue llenando y rebosada desperdicia lo que le vierten; quizá el mensaje para tomar lo bueno de esta admonición, es que para llegar a una respuesta, para ayudar a que la filosofía sea práctica y se salga del marco de la filosofía analítica que es el estereotipo que hay en el ciudadano de la calle, es en últimas, mejor estar con la “jarra vacía”.

Significado y propósito

Una frase del autor, que el hombre sabio piensa que lo inevitable es evitable, el hombre común ha decidido que lo inevitable es inevitable…. Y esto trae a colación a Maturana Romesín, (no mencionado en el libro) pero relacionado con este tema en el sentido que todo saber es un saber hacer.

Y aquí hay un interesantísimo ejemplo de significado y propósito, a propósito del menú en el restaurante.

  • Hay gente que por ejemplo no sabe leer, pero sabe que está en el sitio indicado. Tienen propósito pero no significado.
  • Hay gente que en un hipotético ejemplo, se come las imágenes de la comida, porque han entendido lo que allí hay y no más. Tienen el significado pero no el propósito.
  • Y están los que entienden lo que expresa el menú, y piden lo que quieren comer. Tienen significado y propósito.

Y una cosa que mutatis mutandis nos pasa a los humanos, es que solemos cambiar de propósitos y esto genera crisis. Y tener significados en función de un solo propósito, también es limitante, como cuando una reina del colegio se dedica a vivir de su gloria pasada; lo cual lleva al valor del tiempo presente, profundamente atesorado y mejor conocido cuando paradójicamente se aproximan los finales, ya sea porque hubo una experiencia al borde de la muerte, o porque la ancianidad nos muestra la vía recta donde al final observan expectantes Cloto, Atropo y Láquesis.

No es posible medir las capacidades de un humano, excepto por lo que hace, un punto de vista manejado por el coaching: si se ha asimilado el cambio, se expresa en la conducta.

Alfred Khorzybski es traído a colación igualmente, con el mapa que no es el territorio. Y su utilidad está dada en la medida que se quiera viajar…..

La muerte

Somos seres para la muerte, animales que se han vuelto conscientes del tiempo, cada vida es irrepetible, de modo que el existencialismo así como el Zen, destacan y resaltan la sabiduría del tiempo presente. Es lo que tenemos aquí y ahora. Y el Baghavad Gita, en un tono un poco despectivo, dice que no hay que preocuparse (excesivamente) por lo inevitable. La vida es vida muriendo, empieza por un lento e imperceptible proceso de envejecimiento bioquímico que luego alcanza los huesos y la piel, viéndolo poéticamente… y la muerte es vida amaneciendo, también viéndolo poéticamente.

Como comenté en un material sobre la Antropología de la muerte, por Louis Vincent Thomas, la muerte en occidente nos atemoriza, la trivializamos en el cine y en los videojuegos, el juego perverso de la guerra se procura excluir de los medios de comunicación. Y al final llega, tan callando, como en las coplas de Manrique a la muerte de su padre, borbotando por sitios que son inevitables, como lo son los hospitales y los cementerios.

Deberíamos visitar  más a menudo los cementerios, para pensar que la gente que está ahí, fue llorada por otros que ya tampoco están, de modo que ante lo inevitable de la muerte y el nacimiento, poco preocuparse, cerrando el círculo de lo que dice el Baghavad Gita…..

Conclusión

Este es un libro para leer y releer con bastante calma. En alguno de los fragmentos que hay allí, está de la misma forma de un vademécum, un remedio para una situación que uno no se imagina. Si ya tiene la facilidad de la introspección, seguramente verse a sí mismo como un objeto externo, como el objeto de su reflexión con sus emociones, al estilo de Michel de Montaigne, otro de los autores tras bambalinas en el material (obviamente Marinoff no puede hablar de todo), le ayudará a clarificar esas lagunas que todo humano suele tener.

Libro 20 de 2017
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Sobre libro: Ciencia y religión, de Ken Wilber

Ciencia y religión: dos temas aparentemente inmiscibles, sobre los que Ken Wilber hace una magistral aproximación para indicar que tienen un terreno común que se llama Pluralismo epistemológico.

Diferentes enfoques ahora miran la conciencia: Neoastrología, ecofeminismo, ecología profunda, conciencia cuántica, estados alterados de conciencia, análisis de información, filosofía de procesos,  salud holística, psiquiatría cuántica, channelling, neopaganismo, wicca, conciencia tribal, quiromancia, incluso internet.

A continuación, se muestran varios mapas mentales, para describir mejor este interesante tema.

Campos tradicionales aceptados por la ciencia y la religión, antes de la modernidad.

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Esta es una correlación ancilar entre lo que menciona el autor a lo largo de la obra, entre diferentes campos, valores, ciencias que las estudian.

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La Gran Cadena del Ser

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Comentarios:

  • Una de las críticas al modernismo, es el hecho de haber excluído el Gran Nido del Ser.
  • Los ojos de la sabiduría, fueron propuestos por San Buenaventura (Giovanny da Fidanza) como una profunda aproximación a como es el conocimiento humano, de acuerdo a la Gran Cadena del Ser.
  • El ojo de la carne es categoría inferior, el ojo de la mente es categoría intermedia, el ojo de la contemplación es la categoría superior.
  • Lo que el ojo de la carne no lo ve, no lo ve, es un error categorial decir que lo que el ojo de la carne no ve, no existe. Solamente puede decir que no lo ve.
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A más diferenciación, se necesita más integración. Las diferentes ciencias que procuran la integración, tienen la limitante categorial de trabajar solo con datos de magnitud.

Uno de los problemas de las ciencias en la edad moderna, es que han logrado mayor conocimiento objetivo de escalas de magnitud en lo micro y en lo macro, y la integración que se propone entre ellas sigue excluyendo lo valórico y lo cualitativo.

Esta exclusión de lo valórico y lo cualitativo es lo que Weber llama el desencanto de lo modernidad; sustitución de valores y cualidades por magnitudes e información.

Método científico

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Cuando no hay datos y solamente pauta prescriptiva, esto es la metafísica, y es algo de lo cual  las ciencias duras acusan a las ciencias del misticismo, solo por desconocimiento de los métodos de Yoga que ya están validados en escuelas orientales, como el budismo mahayana, el yoga samadhi.

Una de las soluciones para la aproximación entre ciencia y religión, es dejar al lado la “mitopoyesis” –propone Wilber- y centrarse en lograr estados transrracionales, como los estados alterados de conciencia, que se consiguen después de una prolongada disciplina. Con esto, el misticismo tiene los tres pasos del método científico de occidente: aplica un modelo, consigue un resultado; y no es refutable porque no se raciona el estado de conciencia, sino que se conoce!

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La solución igualmente para reunir la ciencia y la religión, o mejor, el misticismo, es evitar el regreso a lo prerracional, y buscar trascender lo racional, llegando a lo transrracional.

La solución a las crisis de este mundo presente están en trascender a la razón, no buscar regresos a paraísos perdidos.  La crítica que Wilber hace al romanticismo fue la de hacer  una regresión a una época donde se exaltaba la sensación, como cuando la rosa se veía en mucho mayor detalle, como aumentada por un microscopio, en la magistral descripción de Jostein Gaarder…… y en aquella época había también esclavitud, abuso patriarcal, restricción de pensamiento, muchas cosas que tanto amamos de nuestra democracia liberal….

La solución está en empezar a espiritualizar todo nuestro entorno, llenarlo de misticismo, trascender la razón, encontrar que Somos Uno, un tema aparte que no es tratado en este libro pero está relacionado es el de la CONCIENCIA COMO CAMPO, que tiene características de sensación de unidad, de trascendencia, de mostrar que genera una sabiduría especial que se traduce igualmente en una conducta especial.

Un tema relacionado: El cerebro invisible, del médico especialista colombiano Carlos Luis Delgado García.

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Resumen de libro: El Método, la naturaleza de la naturaleza.

Introducción

Edgar Morin o Edgar Nahum, tuvo unos referentes interesantes en cuanto a la autocrítica de Stewart y la nueva mayeútica, con lo cual logra una forma de pensar fantástica, que plasma en estos tres tomos, del cual este titulado El método, la naturaleza de la naturaleza es el primero. Una obra maestra de interpretación de la realidad, por este gran filósofo y padre del pensamiento complejo. Una obra que liga orgánicamente todo el pensamiento humano, de filosofía, ciencia, arte, matemática, física, lógica, biología, cibernética, genética, antropología, ecología, sociología.

En el gran reino de la naturaleza, la razón y la ciencia han develado varios órdenes de magnitud con lo cual el humano se ubica como un fiel de balanza entre ambos reinos, que se comportan como fractales, compuestos por totalidades partes u holones, ese querido concepto de Ken Wilber, que muestra que hay mundos dentro de mundos, universos dentro de universos. 

En reinos disimilares

Y resulta que al ir a los entornos medidos en parsecs o los de partículas subatómicas hay un fenómeno sobre el que Morin llama la atención y es el de complejidad.  Uno de los paradigmas que hay que reconsiderar en la ciencia, es que en la medida de buscar lo más elemental, no se va a encontrar algo más sencillo, porque igualmente hay complejidad inherente a este nivel. La complejidad es el hecho que hay muchas interacciones y sobre todo, hay tres características principales que Morin propone como capitales para la complejidad: la complementariedad, la concurrencia y el antagonismo. En un átomo, las energías que aportan las partículas subatómicas para constituir sistemas emergentes como electrones, neutrones, protones. Unos y otros son complementarios, están  “obligados” a viajar en unas trayectorias definidas y a  convivir con un opuesto.  La materia es energía condensada, eso fue la genial develación de Einstein y depende de bucles, esos bucles o asas cibernéticos que fueron el legado intromisorio del paradigma de información que marcó el siglo XX. 

La información

Morin critica la información en el sentido de Claude Shannon, de Norbert Wiener, porque sobresimplifica un universo complejo, llenándolo de una pobre racionalidad. Y este enfoque de información se basa en una interpretación errónea del ADN, de los genes. Que el ADN NO es información, funciona como un alfabeto donde las sílabas no tienen sentido, de igual forma las 4 bases tampoco. Y de forma semejante al alfabeto, solo las combinaciones sí transmiten información.  Hablo de este enfoque de la información de Shannon, porque algina vez leí sobre su interesante análisis de como se transmite información por una red, que al tener varias pequeñas estaciones, logra evitar algo que se llama diseconomía de escala y tiene sentido en el cerebro, porque al evitar conectar todas las neuronas entre sí, evita que el cerebro ocupe un enorme espacio.  Esto es una de las razones físicas explicadas por la teoría de la información, de porqué el cerebro tiene núcleos como acúmulos neuronales, para evitar diseconomía de escala.

Pero me estoy desviando del tema de Morin, y es que de acuerdo al enfoque de la complejidad, la información depende del “ruido”, todo aquello que no lleva novedad, que es entropía, desorden. Explica Morin en un estilo que podría calificarse de dialéctico, que algo ocurre porque coexiste con su contrario, así como no hay luz sin oscuridad, calor sin frío, amor sin temor. El ruido empieza a interactuar, genera información y luego organización. La organización es un concepto querido al enfoque de complejidad moriniana, porque el la asemeja a neguentropía, es decir, capacidad de generar orden, organización, eliminar el desorden. Y logrando vencer la limitación del lenguaje, muchos de los conceptos se explican en función de asas o bucles que se devuelven del final hasta el principio. Lo cual entre otras cosas, hace que nos aproximemos al concepto que una organización produce “desorden organizado”. En este tipo de descripciones en las cuales de paso hay mucho vocabulario nuevo, a veces hay confusiones en los vericuetos mentales de nuestra comprensión.

En todo caso, un  ejemplo para aproximarse a la comprensión de la complejidad es que por ejemplo, para comprender calor, hay que sentir calor, hay que sentir frío y aceptar que ambos conceptos caben en un marco mayor de trascendencia que los abarca a ambos y hace posible la existencia de opuestos, llegamos -voilá- a la temperatura.

Es decir, un fenómeno suele ser complementario, concurrente y antagonista al mismo tiempo. Y este es curiosamente, el símbolo del Ying y el Yang.

 Los bucles de retroalimentación

Este es uno de los fenómenos capitales a la complejidad.  A la autopoyesis, a la capacidad de exhibir propósito, y en un momento dado, llegar hasta la conciencia. Los bucles o asas de retroalimentación permiten equilibrio en un medio cambiante, permiten homeóstasis estacionaria (por ejemplo, tener temperatura estable en los animales homeotermos a pesar de los cambios externos de temperatura). Y entre más bucles haya, más complejidad. Y entre menos bucles haya, la complejidad se ve atacada y puede finalmente acabar con el sistema o máquina donde ocurre.

Qué es la endocrinología y el metabolismo, sino el estudio de muchas asas de retroalimentación hormonal sobre el equilibrio general del organismo para mantener un medio interno estable que permita la función geno-feno-bio-eco-antropo-social de un humano?

Y los bucles permiten la conexión de muchos mundos de diferentes órdenes de magnitud. Imperceptiblemente se pasa de los genes y el ADN al fenotipo del organismo, que trasciende hasta llegar a los sistemas modeladores de la propia mente, que son los de la cultura.

Si se pierden los bucles, ocurre homeorrexis, se pierde el equilibirio.  En un organismo, en una sociedad, en una célula, la homeorrexis son malas noticias, es el principio del fin. Se pierden relaciones entre bucles, se pierde diversidad, se pierde capacidad adaptativa y entre menos de esta capacidad, más fácil perder los límites con el medio ambiente que rodea. Es decir, la muerte, la apoptosis celular, el fallo orgánico, la muerte del ser, la agonía y muerte de conglomerados sociales.

El misterio

Como no podemos entender todo, porque nuestro propio proceso de aproximación a conocer algo no es complejo porque no mira interacciones y relaciones con el medio ambiente en aras del paradigma de objetividad, entonces tenemos un saber sesgado con unos paradigmas insanos: los de información y energía.

La información sirve para manipular, la manipulación está vinculada a la información, de modo que un conglomerado social se comporta de acuerdo a este paradigma, donde el estamento político posee información y es poseído por la información.

De modo que ante estos paradigmas, el misterio rescata la belleza de lo natural del racionalismo que convierte a lo ideal en idea. Por eso, ante la complejidad de algo que no es asible con la razón, existe el asombro y la poesía que muestra la cordura de lo que consideramos insania. El homo no es solamente sapiens, también es demens y cuando hay mucha cordura, esto es locura, siendo lo opuesto como dijera el Quijote, mejor morir cuerdo y vivir loco.

Conclusiones

El enfoque de pensamiento complejo no es fácil porque nos saca de nuestra tradicional cosmovisión disyuntiva de las cosas. El mundo es esto, o es esto, solemos pensar, alguien es esto o es esto y así ad infinitum.  Y nos saca de nuestra tradicional cosmovisión porque el mundo es esto y esto y esto. Es frío y caliente, expresa amor y temor, conjuga lo mejor y lo peor, muestra cotas impensables de codicia y beatitud filantrópica, egoísmo y violencia, amor y generosidad. El pensamiento complejo implica aceptar que la información existe porque existe el ruido, que el orden genera desorden, que una proposición puede ser cierta y falsa al mismo tiempo. Alfa y omega existen al mismo tiempo.

Referencia:

Edgar Morín. El método. La naturaleza de la naturaleza tomo I. Editorial Cátedra.

https://ciroespinoza.files.wordpress.com/2011/11/el-metodo-1-la-naturaleza-de-la-naturaleza.pdf

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El centro cerebral del placer

Contenido traducido, tomado de blog http://alfre.dk/the-pleasure-center/

En 1954, dos jóvenes neuropsicólogos cometieron un error al implantar un electrodo en el cerebro de una rata, un error que involuntariamente llevó a un descubrimiento importante.

Uno de los dos era Peter Milner, un estudiante de doctorado de la Universidad McGill. En ese momento, él estaba poniendo a prueba la teoría de que las ratas podrían ser motivadas mediante la estimulación de la formación reticular, una zona anatómica especial en el tronco cerebral.

Sus ratas corrían a través de un laberinto en T. Cada vez que la rata eligió uno de los dos caminos a tomar, un choque sería enviado a una zona especializada llamada “formación reticular”. Era la esperanza de Milner que las ratas podrían asociar su elección con el estímulo supuestamente gratificante, de modo que seguirían eligiendo el mismo camino en futuras aproximaciones. En cualquier caso, Milner no tuvo mucho éxito en su experimento. En lugar de girar hacia el camino por el que recibieron la estimulación, las ratas por unanimidad  evitaron ese lado. Evidentemente, la estimulación evocó un sentimiento negativo en lugar de excitación, como Milner había esperado.

Fue en ese momento que a Milner fue presentado James Olds, un joven psicólogo social de la Universidad de Harvard con un interés en el estudio del cerebro; que estaba buscando a alguien como Milner para que le ayudara a empezar en su trabajo de campo.

Pero el trasfondo de psicología social de Olds fue retirado bastante lejos de la psicología fisiológica del laboratorio de Milner, y Milner se mostró escéptico de que este nuevo recluta pudiera ser de alguna utilidad. Sin embargo, le dio una oportunidad.

Olds resultó ser un alumno brillante: rápidamente, a una semana de serle dado un atlas y libro de anatomía cerebral de la rata, su conocimiento del cerebro de rata destronó al del propio Milner. Pronto, se le dió la tarea de implantar los electrodos en los cerebros de las ratas, siguiendo las instrucciones del Milner.

Este método de implantar el electrodo, sin embargo, era un procedimiento delicado que requería manos firmes y paciencia. Aunque produjo resultados razonablemente consistentes, fue un proceso largo y con mucho margen de error.

Después de practicar con unos electrodos, Olds era lo suficientemente competente para realizar la operación de forma independiente. Pero en esta independencia, hizo algunos ajustes al procedimiento: utilizó alambre de calibre más pesado, y no esperó tanto tiempo para que el adhesivo del electrodo se secara por completo antes de doblar los cables en la orientación deseada. Estos podrían haber parecido ajustes inofensivos en el momento, pero los pequeños cambios en los procedimientos delicados no siempre son tan inocentes.

Una rata Curiosa

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Crédito de imagen: tomada de blog 

https://trojantopher.wordpress.com/tag/peter-milner/

Fue con una de las ratas de Olds que algo muy peculiar pasó. Cuando se estimuló, esta rata se detuvo, empezó a oler y buscar mientras se movía. Tan pronto como el estímulo fue cortado, volvió a su comportamiento normal. Esto estaba en marcado contraste con todas las ratas anteriores que probaron-que podían controlar su movimiento, dando una corta ráfaga de estimulación cada vez que iban en una dirección determinada. En momentos en que Milner se estaba desalentando por su falta de resultados, esta rata obediente reavivó su esperanza.

El intento de descubrir lo que hizo la rata se comportara de esta manera, hizo que Milner y Olds diseñaran un nuevo experimento. En lugar de controlar el estímulo ellos mismos, los dos científicos idearon un método para permitir a la rata activar el estímulo por su propia cuenta. Si la rata administraba el estímulo por sí sola cuando no estaba bajo influencia externa, concluirían que la rata buscaba deliberadamente la estimulación cerebral; esto implicaría que el estímulo era intrínsecamente excitante o gratificante para la rata.

Y de hecho lo fue. Incluso cuando la palanca para activar el estímulo se posicionó con torpeza de tal manera que la rata tenía problemas para manipularlo, la rata fue persistente. Este fue un fenómeno sorprendente que condujo a importantes preguntas: ¿Estuvo la rata completamente subordinada a este estímulo? ¿Podría su comportamiento ser completamente controlado simplemente mediante la estimulación de un área particular de su cerebro?

Único en su clase

Al tratar de responder a estas preguntas, los científicos llegaron a un punto ciego: no podían replicar el comportamiento en otras ratas. Sólo tenían una rata que se comportó de esta manera, y Olds estaba naturalmente preocupado de que esto fuera un fenómeno de una sola vez que nunca presenciaría de nuevo. (Debido a esta preocupación, tomó un video del evento, aunque el video se ha perdido para la historia.)

Después de muchos intentos fallidos más, Milner comenzó a sospechar que tal vez el electrodo no estaba en su posición deseada; tal vez se implantó de forma incorrecta o se había desplazado en algún momento. Pero no había manera de Olds estuviera dispuesto a sacrificar su única “buena” rata para determinar la ubicación del electrodo.

Por suerte, había otros medios de la época, y otro de los científicos en el laboratorio tuvo la brillante idea de tomar una radiografía. Lo que encontraron fue que el electrodo de hecho había sido desplazado varios milímetros de distancia de la formación reticular, y estaba en contacto con el hipotálamo. Puede haber sido el uso de Olds de mayor calibre que requería más presión para doblar, o tal vez fue la forma en que Olds había doblado los cables antes del secado del adhesivo del electrodo. De cualquier manera, estaba claro que el electrodo no estaba donde ellos esperaban, y su nuevo puesto en contacto con el hipotálamo causó algún tipo de sensación altamente excitante en la rata.

El placer y la recompensa

Para los próximos años, en otros experimentos, Olds se dispuso a localizar las áreas cerebrales precisas responsables de la inducción de esta extraña sensación en las ratas. A pesar de que llamó a estas áreas “centros de placer,” no sabemos lo que las ratas en verdad sienten cuando son estimuladas, o si su sentimiento es del todo análogo a nuestro concepto de “placer” (aunque sin duda es un concepto atractivo). Tomando esto en consideración, los científicos de hoy en día prefieren hablar de “centros de recompensa” en vez de “centros de placer”.

Se estableció un experimento, similar a la anterior en el que las ratas fueron capaces de autoadministrarse un choque a una parte de su cerebro, empujando una palanca. Dependiendo de donde se dejó la punta del electrodo, las ratas mostraron una amplia gama de respuestas. Olds encontró algunas áreas (áreas pequeñas en el cerebro medio y las secciones adyacentes del tálamo y el hipotálamo) que al ser estimuladas, producían una respuesta de evitación en las ratas. Otras áreas (como la posterior y hipotálamo anterior) en contraste, produjeron la sensación excitante.

En algunos casos, la sensación era evidentemente muy intensa, algunas ratas presionarían la palanca tanto como !!! 7.000 veces por hora !!!  hasta el colapso por agotamiento.

Esta tendencia a la auto-estimulación fue incluso mayor que la del hambre. En un experimento posterior, Olds encontró que las ratas serían capaces de atravesar un suelo altamente electrificado para recibir la estimulación de un suelo que incluso las ratas en ayunas durante 24 horas no fueron capaces de atravesar por la comida.

Las ratas, evidentemente, pudieron ser controladas en su totalidad a través de señales eléctricas enviadas directamente al cerebro. Esto hace que nos preguntemos: ¿Qué pasa con los humanos?

Placer Humano

¿Tienen también los seres humanos “centros de recompensa” en el cerebro?

Sí los tenemos. Pero, tal vez, afortunadamente, la estimulación a nuestros centros de recompensa no conduce necesariamente a un frenesí similar al de las ratas.

En un experimento muy controvertido por Robert Heath en la década de 1950, los pacientes con tendencias violentas tuvieron electrodos implantados en sus cerebros con la esperanza de que la estimulación sería calmarlos. Los pacientes reportaron sentimientos de euforia leves o agradables en respuesta al estímulo, pero nada cerca de la intensa sensación de que condujo a las ratas a comportamientos extremos y de agotamiento. Estos experimentos no estaban buscando específicamente para áreas de estimulación cerebral placentera, sin embargo, lo que puede ser el caso que la orientación otras áreas o combinaciones de áreas daría lugar a una sensación más intensa.

De cualquier manera, incluso sin estimulación neural directa, los hallazgos de Heath sugieren que el humano puede ser propenso a un comportamiento análogo al de la rata, empujando continuamente una palanca para obtener más auto-estimulación: algunos científicos creen que las adicciones   (como ocurre con alcohol o con abuso de drogas) son el resultado de un síndrome de deficiencia de recompensa, en la que una deficiencia en los centros de recompensa del cerebro resulta en un deseo constante de alivio, que toma la forma de abuso de sustancias.

El concepto de centro de recompensa tiene implicaciones interesantes para la investigación y la tecnología del futuro. En un caso extremo, algunos creen que la estimulación directa de estas áreas, será clave para eliminar las emociones negativas por completo del mundo (ya sea o no que sea un estado deseable, es tema de debate). Los partidarios de este escenario futuro les gusta señalar que, en una reunión de la Sociedad para la Neurociencia en 2005, el Dalai Lama mencionó:

                Si fuera posible liberarse de las emociones negativas por una implementación libre de riesgo de un electrodo, sin menoscabar la inteligencia y la mente crítica, yo sería el primer paciente.

Incluso si esto no resulta posible, esto ilustra el enorme potencial que yace en el futuro la investigación del cerebro; todavía hay mucho que aprender y descubrir.

Cabe esperar que en nuestra búsqueda para aprovechar la búsqueda del placer, las tendencias no terminen como la rata: en un ciclo continuo de auto-estimulación, adicción, y el eventual agotamiento.

Referencias (tomadas del post original)

“A World Without Suffering?” Accessed April 8, 2013.http://ieet.org/index.php/IEET/more/dvorsky20090502.

Baumeister, Alan. “The Tulane Electrical Brain Stimulation Program A Historical Case Study in Medical Ethics.” Journal of the History of the Neurosciences 9, no. 3 (2000): 262–278. doi:10.1076/jhin.9.3.262.1787.

Blum, Kenneth, John G. Cull, Eric R. Braverman, and David E. Comings. “Reward Deficiency Syndrome.” American Scientist 84, no. 2 (March 1, 1996): 132–145. doi:10.2307/29775633.

“James Olds, May 30, 1922—August 21, 1976 | By Richard F. Thompson | Biographical Memoirs.” Accessed April 8, 2013. http://www.nap.edu/readingroom.php?book=biomems&page=jolds.html.

Milner, Peter M. “The Discovery of Self-stimulation and Other Stories.” Neuroscience & Biobehavioral Reviews 13, no. 2–3 (Summer 1989): 61–67. doi:10.1016/S0149-7634(89)80013-2.

Motivation: Self-Stimulation in Rats, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=aNXhyPj-RsM&feature=youtube_gdata_player.

Olds, James. “Self-Stimulation of the Brain.” Science 127, no. 3294 (February 14, 1958): 315–324. doi:10.2307/1754983.

Olds, James, and Peter Milner. “Positive Reinforcement Produced by Electrical Stimulation of Septal Area and Other Regions of Rat Brain.” J Comp Physiol Psychol 47, no. 6 (1954): 419–427.

Aporte de la neurociencia a la educación

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Introducción

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El estudio de los diferentes factores conocidos a propósito del complejo funcionamiento del sistema nervioso apuntan a que es importante acostumbrar e influír en el cerebro lo más tempranamente posible, la emoción es un componente capital, como una especie de “salsa” que hace que un plato delicioso sea aún más apetecible, y los profesores y quienes imparten conocimiento deben saber implementar este componente de emoción.

Todo este complejo de facilitar que el aprendiz conozca y asimile lo que ha producido la cultura, facilita su concepción del mundo como un ente orgánico, donde lo aprendido ayuda no solamente para su propio bienestar, sino que puede ayudar para el beneficio de otros, que es en últimas, lo que se propende al vivir en sociedad.

Cuando se estudian las funciones mentales superiores, es de importancia el tener en cuenta que la vanguardia de los conocimientos en neurociencias afirma que la lógica, el razonamiento, las clásicas funciones de la mente en la concepción filosófica, están íntimamente unidos con la emoción. El aumento del conocimiento sobre como funciona el cerebro, nos ha llevado a reconocer los substratos anatómicos que borran la dicotomía clásica entre la mente y el cuerpo.

La emoción, ese aleteo de mariposas en el estómago

Los humanos tenemos una carga genética que nos condiciona para sentirnos miedosos u hostiles, para ponernos a la defensiva o buscar la pareja. La teoría de la emoción de James-Lange (propuesta por el filósofo americano William James y el psicólogo danés Karl Lange) -con posteriores modificaciones por Schachter y Damasio-, tuvo una vigencia casi secular, se manifestaba en la célebre pregunta de ¿Huyes porque tienes miedo o tienes miedo porque huyes?; propusieron que “la experiencia consciente que llamamos emoción ocurre después que la corteza recibe señales sobre cambios en el estado fisiológico”.

Las complejas interacciones entre el hipotálamo, la amígdala, el tallo cerebral, el sistema autónomo y el sistema endocrino, con la amígdala, la corteza prefrontal y límbica produce el carácter de emoción en las experiencias y se manifiesta en las acciones o conductas, mediadas en parte autónomamente y en parte voluntariamente, a través de la expresión facial, la vocalización, la actitud corporal y la actividad voluntaria.

Impacto de la emoción

Los mecanismos del cerebro responsables de garantizar supervivencia y la conciencia del cuerpo también gestionan la supervivencia social. Para los antiguos homínidos la supervivencia en la sabanas y planicies dependía de un cerebro que estuviera conectado al medio ambiente para transmitir lo percibido a través de patrones de reacciones mentales y corporales. Pues con este mismo mismo cerebro, con su corteza cerebral en condiciones de aprender y moldear una infinidad de patrones, ayuda a dar sentido y sobrevivir en el complejo mundo social de nuestro tiempo, donde los procesos neurales tuvieron un fuerte componente emotivo para poder tomar decisiones de vida o muerte, en cuestión de segundos, sin que necesariamente pasaran por todo el complejo de análisis de información en la corteza prefrontal. La rápida decisión hacia la diferencia prácticamente entre vivir y ser presa de predadores mucho más fuertes, en la planicie africana de hace varios millones de años. Somos los descendientes de los homínidos que tomaban decisiones emotivamente instintivas, y con eso debemos convivir.

De tal forma  Para hacer que algo tenga relevancia para el aprendiz, esto debiera inspirar una reacción emocional en la persona, desencadenando estas partes del cerebro que indican que algo es importante.

Impacto de la neurociencia

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No solamente se procesa información en la corteza prefrontal, con base en información recientemente aprendida y con base en información en base de datos a lo largo y ancho de la corteza, con el funcionamiento de los diferentes centros de acceso de la memoria. Somos seres de carne y hueso, inmersos en circunstancias particulares, que modifican el estado emotivo que está vinculado al componente autonómico y endocrino, donde este componente emocional influye ¡ y de qué forma !! en lo que se procesa y maneja en la corteza prefrontal.  El impacto de la neurociencia en la educación es hacer conciencia de este escenario total. Y este conocimiento ayuda en la forma para ayudar a un estudiante a aprender y finalmente, aprender a aprender.

Cuando un tema llama la atención de un estudiante, se vuelve importante porque la parte del cerebro que está utilizando es la misma relacionada con lo que lo mantiene consciente y vivo, teniendo de paso, relación con el proceso de producción de ideas novedosas y creativas.

La ciencia neural cognoscitiva ofrece su propia respuesta en la que el cerebro y el comportamiento humano son de una plasticidad increíble: por ejemplo, las personas dedicadas a la obtención y el procesamiento del conocimiento, por ejemplo, los científicos, son susceptibles a pesar de su objetividad, de abandonar temporalmente su agenda de trabajo del método científico; no obstante el hecho que los ideales del método científico se hayan manifestado a lo largo de la historia como tremendamente eficaces en la determinación de cómo funciona el mundo, es imprescindible recurrir a una mezcla de corazonada, intuición, brillante creatividad e incansable persistencia. Dicho en otros términos, la naturaleza humana abarca una adecuada mezcla entre las tendencias emocionales y el dialéctico raciocinio de la investigación.

Necesitan los profesores conocer neurociencia?

Según Purpose Associates (1998-2001), la aplicación de la teoría del aprendizaje compatible con el cerebro impacta a la educación en tres aspectos fundamentales:

  1. Currículo: los profesores deben diseñar el aprendizaje centrado en los intereses del alumno y hacer un aprendizaje contextual.
  2. Enseñanza: los educadores deben permitirles a los alumnos que aprendan en grupos y usen el aprendizaje periférico. Los profesores que estructuran el aprendizaje alrededor de problemas reales, estimulan también a los estudiantes a aprender en entornos fuera de la sala de clase y fuera de la escuela.
  3. Evaluación: ya que los alumnos están aprendiendo, su evaluación debería permitirles entender sus propios estilos de aprendizaje y sus preferencias. De esa manera, los alumnos supervisan y mejoran sus procesos de aprendizaje.

Tomado de profesor Raúl Salas-Silva, en este artículo se muestra con bastante detalle la importancia y la utilidad que el cuerpo docente conozca el modus operandi de la mente en sus alumnos con miras a mejor asimilación.

Para conocer el mundo y a nosotros mismos.

En su obra sobre “Las estructuras de la mente y las inteligencias múltiples”, Howard Gardner define la inteligencia como “la capacidad de resolver problemas o crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales”; sin embargo, tal definición no dice nada acerca de los orígenes de tales capacidades o de los instrumentos adecuados para medirla. La propuesta de las llamadas “inteligencias múltiples” que Gardner propone, se sustenta en evidencia evolucionista, neurológica y transcultural.

La integración intelectual es el proceso más importante de nuestra evolución, es la que ha permitido que el conocimiento se haya vuelto patrimonio cultural de la especie. Esto fué posible gracias al desarrollo del lenguaje, con lo cual se logró la adaptación y la definición de los conceptos. La inteligencia, como experiencia intelectual es un potencial que se trata de hacer pasar desde un estado virtual a uno operacional, para lo cual ayuda la educación que se recibe y el conjunto de las experiencias que se viven. A lo largo de toda nuestra vida la integración intelectual nos ofrece la ventaja de poder acrecentar e ir ajustando las condiciones de eficacia y armonía, al permitir una mayor reflexión sobre sí mismo en función de una evolución.

Es un entorno donde surge cada vez más y más información, la intuición es una poderosa herramienta que se emplea para tomar decisiones cuando las variables para la toma de una decisión no son suficientes y el entorno es de incertidumbre.

Referencias

  1. http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/resenas/ensayos/resena.asp?id=499
  2. http://biotmr.com/2014/04/15/la-neurociencia-demuestra-que-el-elemento-esencial-en-el-aprendizaje-es-la-emocion/
  3. http://club.ediba.com/esp/creatividad-emociones-y-aprendizaje/#more-3006
  4. SALAS SILVA, Raúl. Does education really need Neuroscience?. Estud. pedagóg.,  Valdivia ,  n. 29, p. 155-171,   2003 .  
  5. Libro del autor: Cerebro, mente y conciencia – Un enfoque multidisciplinario
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Restricción calórica mejora rendimiento de la memoria

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Referencia: Witte AV, Fobker M, Gellner R, Knecht S, Flöel A. Caloric restriction improves memory in elderly humans. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 2009;106(4):1255-1260. doi:10.1073/pnas.0808587106. http://www.pnas.org/content/106/4/1255

Abstract: Animal studies suggest that diets low in calories and rich in unsaturated fatty acids (UFA) are beneficial for cognitive function in age. Here, we tested in a prospective interventional design whether the same effects can be induced in humans. Fifty healthy, normal- to overweight elderly subjects (29 females, mean age 60.5 years, mean body mass index 28 kg/m2) were stratified into 3 groups: (i) caloric restriction (30% reduction), (ii) relative increased intake of UFAs (20% increase, unchanged total fat), and (iii) control. Before and after 3 months of intervention, memory performance was assessed under standardized conditions. We found a significant increase in verbal memory scores after caloric restriction (mean increase 20%; P < 0.001), which was correlated with decreases in fasting plasma levels of insulin and high sensitive C-reactive protein, most pronounced in subjects with best adherence to the diet (all r values < −0.8; all P values <0.05). Levels of brain-derived neurotrophic factor remained unchanged. No significant memory changes were observed in the other 2 groups. This interventional trial demonstrates beneficial effects of caloric restriction on memory performance in healthy elderly subjects. Mechanisms underlying this improvement might include higher synaptic plasticity and stimulation of neurofacilitatory pathways in the brain because of improved insulin sensitivity and reduced inflammatory activity. Our study may help to generate novel prevention strategies to maintain cognitive functions into old age.

Resumen: Los estudios en animales sugieren que las dietas bajas en calorías y ricas en ácidos grasos insaturados (UFA) son beneficiosos para la función cognoscitiva en envejecimiento. Aquí, hemos probado en un diseño prospectivo de intervención sobre si los mismos efectos se pueden inducir en los seres humanos. Cincuenta sujetos ancianos sanos, normal- con sobrepeso (29 mujeres, edad promedio 60,5 años, con índice de masa corporal de 28 kg / m2) fueron estratificados en 3 grupos:

  • de restricción calórica (reducción del 30%),
  • (ii) el aumento de la ingesta relativa de UFA (aumento del 20%, grasa total sin cambios), y
  • (iii) control.

Antes y después de 3 meses de la intervención, el rendimiento de la memoria se evaluó en condiciones estandarizadas. Se encontró un significativo aumento en las puntuaciones de memoria verbal después de la restricción calórica (media aumentada20%, p <0,001), que se correlaciona con una disminución inducida por el ayuno de los niveles plasmáticos de insulina y proteína C reactiva, más pronunciada en los sujetos con mejor adherencia a la dieta (todos los valores de r <-0,8; todos los valores de p <0,05).

Los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro se mantuvieron sin cambios. No se observaron cambios significativos de memoria en los otros 2 grupos. Este ensayo intervencionista demostró entonces efectos beneficiosos de la restricción calórica sobre el rendimiento de la memoria en sujetos sanos de edad avanzada. Los Mecanismos que subyacen a esta mejora podrían incluir mayor plasticidad sináptica y la estimulación de las vías neurofacilitatorias en el cerebro debido a la mejora de la sensibilidad a la insulina y la reducción de la actividad inflamatoria. Nuestro estudio puede ayudar a generar estrategias de prevención novedosas para mantener las funciones cognoscitivas en la vejez.

Motivos por los que es bueno leer!

Tomado de http://verne.elpais.com/verne/2015/05/05/articulo/1430838359_183888.html

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6 motivos (científicos) por los que es bueno leer

Los libros son las pesas de tu cerebro.
Leer es divertido y fácil. Los libros educan, dan tema de conversación, proporcionan compañía y son baratos, incluso gratis, si recurres a una biblioteca o al proyecto Gutenberg. Pero además de todo eso, leer es bueno para tu cerebro. Te hace más listo, te relaja, incluso te ayuda a ser mejor persona. En serio. Pero eso no son motivos para leer. Sólo son efectos secundarios. Aquí van seis de ellos.

1. Una escuela de empatía. La lectura es tecnología para acceder a otros puntos de vista, como escribe Steven Pinker en Los ángeles que llevamos dentro. Leer nos permite acceder a “mundos que sólo pueden ser vistos a través de los ojos de un extranjero, de un explorador o de un historiador”, lo que puede llevarnos a que una norma que no nos cuestionamos (“así es como se hace”) pase a ser una observación explícita (“así es como nosotros lo hacemos”), susceptible de replantearse (“¿no podríamos hacerlo de otra forma?”).

Esto es especialmente válido para la ficción, que nos permite acceder a la forma en la que piensan y sienten personas muy diferentes. En opinión de Giovani Frazzetto, autor de Cómo sentimos, leer la historia de diferentes personas nos ayuda a comprender los sentimientos y pensamientos ajenos, sin que sea tan importante que esas personas sean reales o imaginarias.

Tal y como publicaba el New York Times, citando varios estudios, “hay un solapamiento sustancial en las redes del cerebro que se usan para entender historias y las redes usadas para interactuar con otros individuos, en particular, las interacciones en las que intentamos entender los pensamientos y sentimientos de los demás”. Y añade: “Los individuos que leen ficción a menudo parecen mejores a la hora de entender a otra gente, empatizar con ellos y ver el mundo desde su perspectiva”.

“Transferir la experiencia de leer ficción en situaciones del mundo real es un salto natural, según explica en The Guardian David Comer Kidd, coautor de un estudio que también relaciona lectura y empatía: “Usamos los mismos procesos psicológicos para entender la ficción y las situaciones reales. La ficción no es sólo un simulador de experiencias sociales, sino que es una experiencia social”.

2. Gimnasia cerebral. La lectura mantiene el cerebro en forma; de hecho, toda actividad mental estimulante, como el ajedrez o los crucigramas, ayuda a que nuestra mente aguante con salud durante décadas. Leer incluso podría ayudar a prevenir el alzheimer.

Durante la lectura hay “un incremento sustancial e inesperado en el flujo sanguíneo en el cerebro, más allá de las áreas responsables de la ‘función ejecutiva’, las normalmente asociadas con prestar atención a una tarea”, explica Natalie Phillips, responsable de una investigación que hizo resonancias magnéticas a gente que estaba leyendo. “Prestar atención a textos literarios requiere la coordinación de múltiples funciones cognitivas complejas”. Eso sí, se trata de lectura atenta y reposada. Este tipo de lectura facilita el pensamiento analítico y crítico, tal y como recuerda Mayanne Wolf, y también nos ayuda a concentrarnos y a centrarnos en un tema y no en veinte a la vez.

3. Es muy positivo que la gimnasia comience lo antes posible. Según la neurocientífica Susan Greenfield, la lectura ayuda a ampliar la capacidad de atención de los niños, ya que “las historias tienen un comienzo, un desarrollo y un final”, es decir, “una estructura que empuja a nuestros cerebros a pensar de forma secuencial, y a enlazar causa, efecto y significado”.

Comenzar a leer de niños (y hacerlo mucho) ayuda a desarrollar la comprensión lectora, a ampliar el vocabulario y está relacionado con un mayor conocimiento tanto académico como práctico en los siguientes años, según varios estudios de Anne E. Cunningham, de la Universidad de Berkeley, y Keith Stanovich, de la Universidad de Toronto.

Otro estudio del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati (Ohio) apunta que los niños de entre 3 y 5 años a quienes se lee cuentos también muestran mayor actividad cerebral en las imágenes de resonancia magnética. No sólo en las áreas que dan significado al lenguaje sino también en las que son importantes para la visualización, probablemente porque se imaginan la historia. El responsable del estudio recomienda leer cuentos a los niños con regularidad y además conversar con ellos sobre las historias.

Es positivo que esta actividad se mantenga también durante la adolescencia, ya que es una etapa en la que necesitamos una experiencia rica en emociones: las reacciones emocionales son más intensas y tenemos más capacidad de aprendizaje que de niños o de adultos. Además, la literatura ayuda a forjar nuestra identidad, ya que altera nuestras conexiones mentales y crea nuevas ideas y formas de pensar.

4. Relaja. Uno de los efectos positivos que tiene agarrar un libro y no soltarlo durante un buen rato es que es un buen ejercicio de relajación. De hecho, y según un estudio de la universidad de Sussex, leer relaja más que escuchar música, dar un paseo, tomarse una taza de té o los videojuegos.

Así, es normal que la lectura nos ayude a dormir. Siempre que no usemos un dispositivo retroiluminado, como una tablet.

5. No hay diferencia con los libros electrónicos. Casi. Los e-books son exactamente igual que los físicos. Excepto por el pequeño detalle de que no son físicos. Parece algo obvio y que no tiene importancia, ya que lo que leemos son las palabras y no el papel, pero tiene sus implicaciones, especialmente a la hora de estudiar: leer en un e-book es como leer de una página infinita y nos resulta más difícil recordar lo que hemos leído si no tenemos referentes como la posición del texto en la página o si estaba en la página izquierda o derecha, por ejemplo. Cuantas más asociaciones de este tipo podamos hacer, más fácil resultará memorizar un texto, tal y como recoge Time. Y por eso agradecemos que el lector de libros electrónicos nos dé toda la información que pueda, como el número de página o incluso el porcentaje leído. Nos ayuda a orientarnos.

Aparte de este detalle, no hay por qué tenerle manía al libro electrónico: sólo tardamos siete días en adaptarnos a su uso, como a cualquier otra tecnología.

6. Leer es sexy. Esta frase no es sólo una excusa para publicar fotos de gente guapa que tiene un libro entre las manos casi por casualidad. Tiene base científica: por un lado, leer aumenta la inteligencia, como explica en The Guardian Dan Hurley, autor de Smarter: The New Science of Building Brain. Leer incrementa nuestra capacidad de comprensión, de solucionar problemas y de detectar patrones. También mejora la inteligencia emocional (incluyendo la ya mencionada empatía). Por otro lado, la inteligencia es un atributo que deseamos en nuestras parejas. Según el psicólogo evolutivo Geoffrey Miller, autor de un estudio al respecto: “Rasgos como el lenguaje, el humor y la inteligencia han evolucionado en ambos sexos porque son sexualmente atractivos”.

En conclusión, leer es sexualmente atractivo. No sé qué más queréis.

Leer de corrido y con profundidad? Tabletas vs. libros

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El artículo abajo en letra itálica está tomado en su totalidad del diario El País, en el hipervínculo http://politica.elpais.com/politica/2015/05/06/actualidad/1430927826_380794.html
No se han dejado las imágenes originales; me llamó mucho la atención el material publicado por la periodista Ana Carbajosa, en el sentido que de una adecuada capacidad lectora depende nuestro adecuado desempeño en el mundo, en la sociedad, en la profesión, en la cultura.
El objetivo de presentarlo es hacer publicidad a la lectura de material en físico, es mucho mejor, deja más mapas mentales, como lo publiqué en la siguiente nota en Facebook, que sirve como referencia cruzada:
https://www.facebook.com/notes/alejandro-melo-flori%C3%A1n/lo-que-hace-por-el-cerebro-la-escritura-a-mano/862624700467554
Y como material complementario, dejo:
https://www.facebook.com/notes/alejandro-melo-flori%C3%A1n/el-valor-de-escribir-a-mano/927056297357727

Un martes cualquiera, a las ocho y media de la mañana, el andén del metro de Madrid es una colección de hombres y mujeres con la nuca doblada. Miran las pantallas de sus móviles y leen al ritmo que marcan las yemas de sus dedos que suben y bajan. Esta imagen se repite por las calles de España, en las salas de espera del médico, en las colas de los supermercados. Leemos mucho, a todas horas y a trompicones. El cambio en la forma de leer y procesar la información se ha convertido en una creciente fuente de observación y preocupación entre neurocientíficos y psicólogos, que temen que nuestra capacidad de concentración y de leer en profundidad esté mermando.
Los científicos trabajan con la hipótesis de que la forma de leer en Internet, rápida, superficial y saltando de una información a otra junto a la expansión de las redes sociales y de los teléfonos inteligentes, han cambiado no solo nuestra forma de leer, si no también nuestro cerebro. Dicen incluso que el actual es un momento histórico, comparable a la invención de la imprenta o incluso de la escritura, y que ha llegado el momento de retomar el control de nuestros hábitos de lectura.
Investigaciones científicas de todo el mundo apuntan en esa dirección. En Europa, más de un centenar de investigadores suman fuerzas en una plataforma con la que pretenden desentrañar los efectos de la digitalización en los distintos tipos de lecturas. “Es muy plausible que la lectura profunda sea menos compatible con la lectura en las pantallas y que sea más difícil concentrarse porque las redes sociales, los correos, los anuncios web compiten por la atención del lector. Ese es el patrón que emerge de numerosos experimentos”, indica Anne Mangen, del Centro para la Investigación y la Educación Lectora de la Universidad de Stavanger, en Noruega, y presidenta de la plataforma europea E-Read. El proyecto que preside Mangen ilustra la preocupación y el interés por el asunto. “Casi cada día tenemos investigadores que quieren sumarse al proyecto. Hemos tocado nervio”.

Hasta aquí, la sinopsis de este artículo compuesta por tres párrafos introductorios de fácil lectura en Internet, con enlaces que le permitirán saltar a otras páginas. A partir de ahora viene el resto del artículo, mucho más largo y en el que se desarrollarán las afirmaciones arriba expuestas. Es muy probable, sin embargo, que usted no llegue hasta el final, que se distraiga y corra a comprobar los mensajes de su móvil o salte a otra web. No se preocupe, no será el único.

Maryanne Wolf, neurocientífica cognitiva de la Universidad estadounidense de Tufts, es un referente en la materia. “Temo que la lectura digital esté cortocircuitando nuestro cerebro hasta el punto de dificultar la lectura profunda, crítica y analítica”, explica por teléfono Wolf, quien accede a abandonar por unos minutos su encierro californiano, donde trabaja en su próximo libro sobre la lectura. “Nuestra mente es plástica y maleable y es un reflejo de nuestros actos. Las investigaciones nos dicen que ha disminuido mucho nuestra capacidad de concentración. Los jóvenes cambian su atención unas 20 veces a la hora, de un aparato a otro. Cuando se sientan a leer, tienden a reproducir esa lectura interrumpida y en zigzag. Tenemos que ser conscientes de que estamos en medio de un cambio muy profundo”.

Wolf cree que el momento histórico que más se asemeja a la revolución actual fue la transición de los griegos de la cultura oral a una centrada en la escritura. Sócrates, gran defensor de la cultura oral, protestó contra la cultura escrita, porque pensaba que era el único proceso intelectual capaz de probar, analizar e interiorizar conocimientos y de conducir a los jóvenes a la sabiduría y la virtud, explica Wolf. Las ideas escritas, creía, cortocircuitarían este proceso.
La sensación que producen las redes sociales de que siempre tienes que estar disponible para contestar

En 2010, David Nicholas presentó con la University College de Londres un estudio que dio la vuelta al mundo y que puso el foco en lo que llamaron la generación Google y que concluyó que los nativos digitales, nacidos a partir de 1993 eran más incapaces de analizar información compleja y más propensos a leer a toda prisa y de forma más superficial. Desde entonces, los teléfonos inteligentes y las redes sociales han ocupado parcelas y minutos de nuestras mentes antes liberados. El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) resalta la rápida penetración de los smartphones en España y cifra en 73,3 las conexiones por cada 100 habitantes. “Neurólogos y psicólogos confirman ahora que aquel diagnóstico no ha hecho más que empeorar. Nuestro cerebro ha perdido capacidad de concentración. La gente ya no quiere leer largo y profundo. El cambio es rapidísimo y los teléfonos inteligentes han acelerado este proceso porque hacen además que la gente lea en movimiento, lo que supone una distracción adicional. Las implicaciones para nuestra cultura y nuestra sociedad son inmensas”.

Andrew Dillon, catedrático de Psicología de la Información de la Universidad de Austin, en Texas, es otro de los grandes estudiosos del fenómeno y no alberga dudas de que “asistimos a un cambio en nuestra forma de leer. Durante siglos apenas ha habido cambios. Aprendíamos a leer y a lo largo de nuestra vida íbamos perfeccionando esa habilidad. Ahora todo eso ha cambiado. Vamos saltando de un vínculo a otro. Leemos mucho, pero de una forma muy superficial. Como sociedad, estamos perdiendo la capacidad de formular ideas profundas y complejas. Corremos el riesgo de estar atontándonos, de pensar de manera más simplista y fragmentada. Tenemos que dar a la mente la oportunidad de manejar ideas complicadas”.

Mangen, la investigadora noruega, ha realizado tres estudios empíricos en los últimos años para analizar el impacto de las pantallas en la lectura. En uno de ellos, chicos de 15 años leyeron textos de cuatro folios en papel y otros lo hicieron en formato digital. Cuando les examinaron de comprensión lectora, vieron que los que habían leído en papel habían comprendido mucho mejor el texto. En otro de sus experimentos participaron adultos canadienses a los que se les dio un relato muy triste. Los que leyeron en papel mostraron mayor empatía que los que usaron una tableta. Mangen, como otros expertos, advierte de que aún no se pueden extraer conclusiones generales, en parte porque habrá lecturas que se beneficien del uso de las pantallas, pero la profunda probablemente se resentirá.

La misma cautela transmite Ladislao Salmerón, uno de los dos representantes españoles en el proyecto de investigación europeo. Asegura sin embargo, que algunos estudios sugieren que la información digital nos proporciona la sensación de una falsa facilidad para analizar los datos y que el miedo es que esa sensación se traslade al ámbito de la lectura profunda, “uno de los actos más complejos del ser humano”. Salmerón, experto en hipervínculos de la estructura de investigación interdisciplinar de la lectura de la Universidad de Valencia, asegura que es muy difícil establecer una causalidad unívoca entre los hábitos de lectura digital y la concentración o la impaciencia. Ha estudiado el movimiento ocular durante la lectura de estudiantes de 13 y 14 años y ha concluido que los alumnos buenos en papel leen mejor también en digital, siempre que utilicen las estrategias de lectura profunda y no abusen del escaneo.

Uno de los estudios a los que Salmerón hace referencia es el de R. Ackerman y M. Goldsmith, de la Universidad de Haifa (Israel), que concluye que los alumnos que utilizan la pantalla estudian menos tiempo que los que leen los mismos textos en papel, porque la lectura en pantalla genera la sensación de falso aprendizaje y dejan la tarea antes de tiempo. Otro, de la Universidad de Northwestern (EE UU), estudió a padres que leen a sus hijos con una tableta y otros que les leen un libro en papel. Estos últimos dedican más tiempo a comentar cuestiones relacionadas con la historia y su vocabulario, mientras los primeros comentan más elementos técnicos (cómo encender el aparato, para qué sirven los botones…) durante la lectura. Otro más, de la Universidad de Connecticut, examinó los efectos de la multitarea en los estudiantes y concluyó que los estudiantes que mensajeaban mientras leían un texto demostraban una comprensión lectora mucho peor.

Naomi Baron, lingüista de la American University y autora de Words Onscreen: The Fate of Reading in a Digital World, explica ha realizado experimentos con universitarios de Estados Unidos, Alemania, Japón y Eslovaquia que indican que se concentran más y mejor cuando leen en papel. Cita estudios que hablan de una cierta resurrección de la lectura en papel. “Hace tres o cuatro años, en Estados Unidos y en Reino Unido mucha gente pensó que la lectura digital iba a acabar con la lectura en papel. Los últimos dos años demuestran que la gente sigue comprando libros”. Para Baron, la cuestión no es tanto el soporte, papel o digital, sino más bien las distracciones inherentes a la conexión a Internet y a las redes sociales. “Tengo alumnos para los que la lectura es el tiempo que transcurre hasta el siguiente bip que les anuncia que tiene un mensaje en el móvil, que un amigo ha actualizado su Facebook, o que tiene un wasap. El problema es la sensación que producen las redes sociales de que siempre tienes que estar disponible para contestar. Es muy difícil concentrarse, porque la hiperconexión hace que temas estar perdiéndote algo. Somos socialmente más inseguros y estamos más estresados”.

Insiste además, en que la multitarea, a diferencia de otras actividades no mejora con la práctica. “Si tocas el violín y practicas mucho, acabarás tocando mejor. El problema es que cuando haces varias cosas distintas a la vez –estoy escribiendo y salto a comprar un billete por Internet-, los estudios psicológicos concluyen que no lo haces tan bien como si haces una sola cosa, por mucho que ejercites la multitarea”.

Los expertos como Wolf, recomiendan un tiempo diario de desconexión. No solo basta con coger un libro. Hay que alejar el móvil y la tableta para no sucumbir a la tentación. “Es importante reservar un tiempo cada día para leer desconectados de Internet. Hay que hacer un esfuerzo consciente, porque cada vez nos bombardean con más información”, aconseja Dillon.
Lector, ¿sigue ahí?

En España, el fenómeno está menos estudiado, en parte, porque la expansión de la vida digital ha sido más tardía que en el mundo anglosajón, explica Antonio Basanta, director de la fundación Germán Sánchez Ruipérez: “En España no hay estudios fiables”. Datos de la Federación de gremio de editores sí indican que se venden menos libros: 153.830.000 ejemplares en 2013 frente a los 228.230.000 de 2010. El último barómetro del CIS indica además, que la mitad de españoles no compró ningún libro en 2014 y que el 35% no lee nunca o casi nunca.
Al contrario que sus colegas anglosajones, Basanta mira al futuro de la lectura con gran optimismo. “La tele y la radio también iban a ser una catástrofe. Nunca se ha leído tanto en el mundo ni ha habido tanta información disponible. Si se maneja bien, puede ser algo extraordinariamente positivo. No se trata de poner puertas al campo, sin no de adiestrar a las personas para que extraigan el máximo rendimiento de los distintos tipos de lecturas, de la unívoca y de la plural. Picotear o leer con profundidad no son acciones antagónicas, son complementarias. Sí, hay una oferta que nos invade, pero lo que tenemos que hacer es tomar de nuevo el timón”. Basanta cree la escuela es el lugar en el que la convivencia de las lecturas debe convertirse en un objetivo prioritario. “El sistema educativo no les enseña esas capacidades”.

Corremos el riesgo de estar atontándonos, de pensar de manera más simplista y fragmentada
Un domingo de mayo, a última hora de la tarde, una quincena de personas se reúne para diseccionar Noticias de un secuestro de Gabriel García Márquez. Forman parte del club de lectura El Ciervo Blanco y la mayoría hace décadas que dejó atrás la escuela. En general, reciben Internet, los ebooks, las tabletas con los brazos abiertos, dicen que les permiten profundizar y acceder a información de una forma inimaginable hasta ahora. No tienen miedo a que su forma de leer se vea afectada por las nuevas tecnologías. “Tengo muchas décadas de libro. No creo que vaya a cambiar mi forma de leer de un día para otro”, piensa Susana Gutiérrez, una abogada de 52 años que hoy participa en la tertulia.
En la otra punta del corrillo literario se sienta Virginia Jiménez, maestra de primaria de 33 años. Su visión difiere bastante de la de sus colegas más veteranos. “Yo lo noto mucho. Ahora me cuesta mucho más concentrarme. A veces leo y tengo que volver a leer lo mismo porque no me entero”. Cuenta que sus alumnos sufren todavía más el cambio. “No se centran y tienen poca capacidad para esperar. Van muy rápido, a lo superficial y no entienden lo que leen, tampoco los que son buenos alumnos. Les preguntas dónde sucede la historia y te responden que la semana pasada”. Este artículo termina aquí. Ya puede pasar a la siguiente tarea.”

Y si quieren complementar lo anterior, quedan estos links sobre lectura en libro físico vs lectura en digital:

http://justificaturespuesta.com/12-razones-leer-libros-formato-digital/

http://www.gestiopolis.com/libro-fisico-versus-libro-electronico/

 

Alejandro Melo-Florián MD, FACP

A piece of my mind:

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Link a google books: Cerebro, mente y conciencia. Un enfoque multidisciplinario

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