Biología

Resumen de libro: El Método, la naturaleza de la naturaleza.

Introducción

Edgar Morin o Edgar Nahum, tuvo unos referentes interesantes en cuanto a la autocrítica de Stewart y la nueva mayeútica, con lo cual logra una forma de pensar fantástica, que plasma en estos tres tomos, del cual este titulado El método, la naturaleza de la naturaleza es el primero. Una obra maestra de interpretación de la realidad, por este gran filósofo y padre del pensamiento complejo. Una obra que liga orgánicamente todo el pensamiento humano, de filosofía, ciencia, arte, matemática, física, lógica, biología, cibernética, genética, antropología, ecología, sociología.

En el gran reino de la naturaleza, la razón y la ciencia han develado varios órdenes de magnitud con lo cual el humano se ubica como un fiel de balanza entre ambos reinos, que se comportan como fractales, compuestos por totalidades partes u holones, ese querido concepto de Ken Wilber, que muestra que hay mundos dentro de mundos, universos dentro de universos. 

En reinos disimilares

Y resulta que al ir a los entornos medidos en parsecs o los de partículas subatómicas hay un fenómeno sobre el que Morin llama la atención y es el de complejidad.  Uno de los paradigmas que hay que reconsiderar en la ciencia, es que en la medida de buscar lo más elemental, no se va a encontrar algo más sencillo, porque igualmente hay complejidad inherente a este nivel. La complejidad es el hecho que hay muchas interacciones y sobre todo, hay tres características principales que Morin propone como capitales para la complejidad: la complementariedad, la concurrencia y el antagonismo. En un átomo, las energías que aportan las partículas subatómicas para constituir sistemas emergentes como electrones, neutrones, protones. Unos y otros son complementarios, están  “obligados” a viajar en unas trayectorias definidas y a  convivir con un opuesto.  La materia es energía condensada, eso fue la genial develación de Einstein y depende de bucles, esos bucles o asas cibernéticos que fueron el legado intromisorio del paradigma de información que marcó el siglo XX. 

La información

Morin critica la información en el sentido de Claude Shannon, de Norbert Wiener, porque sobresimplifica un universo complejo, llenándolo de una pobre racionalidad. Y este enfoque de información se basa en una interpretación errónea del ADN, de los genes. Que el ADN NO es información, funciona como un alfabeto donde las sílabas no tienen sentido, de igual forma las 4 bases tampoco. Y de forma semejante al alfabeto, solo las combinaciones sí transmiten información.  Hablo de este enfoque de la información de Shannon, porque algina vez leí sobre su interesante análisis de como se transmite información por una red, que al tener varias pequeñas estaciones, logra evitar algo que se llama diseconomía de escala y tiene sentido en el cerebro, porque al evitar conectar todas las neuronas entre sí, evita que el cerebro ocupe un enorme espacio.  Esto es una de las razones físicas explicadas por la teoría de la información, de porqué el cerebro tiene núcleos como acúmulos neuronales, para evitar diseconomía de escala.

Pero me estoy desviando del tema de Morin, y es que de acuerdo al enfoque de la complejidad, la información depende del “ruido”, todo aquello que no lleva novedad, que es entropía, desorden. Explica Morin en un estilo que podría calificarse de dialéctico, que algo ocurre porque coexiste con su contrario, así como no hay luz sin oscuridad, calor sin frío, amor sin temor. El ruido empieza a interactuar, genera información y luego organización. La organización es un concepto querido al enfoque de complejidad moriniana, porque el la asemeja a neguentropía, es decir, capacidad de generar orden, organización, eliminar el desorden. Y logrando vencer la limitación del lenguaje, muchos de los conceptos se explican en función de asas o bucles que se devuelven del final hasta el principio. Lo cual entre otras cosas, hace que nos aproximemos al concepto que una organización produce “desorden organizado”. En este tipo de descripciones en las cuales de paso hay mucho vocabulario nuevo, a veces hay confusiones en los vericuetos mentales de nuestra comprensión.

En todo caso, un  ejemplo para aproximarse a la comprensión de la complejidad es que por ejemplo, para comprender calor, hay que sentir calor, hay que sentir frío y aceptar que ambos conceptos caben en un marco mayor de trascendencia que los abarca a ambos y hace posible la existencia de opuestos, llegamos -voilá- a la temperatura.

Es decir, un fenómeno suele ser complementario, concurrente y antagonista al mismo tiempo. Y este es curiosamente, el símbolo del Ying y el Yang.

 Los bucles de retroalimentación

Este es uno de los fenómenos capitales a la complejidad.  A la autopoyesis, a la capacidad de exhibir propósito, y en un momento dado, llegar hasta la conciencia. Los bucles o asas de retroalimentación permiten equilibrio en un medio cambiante, permiten homeóstasis estacionaria (por ejemplo, tener temperatura estable en los animales homeotermos a pesar de los cambios externos de temperatura). Y entre más bucles haya, más complejidad. Y entre menos bucles haya, la complejidad se ve atacada y puede finalmente acabar con el sistema o máquina donde ocurre.

Qué es la endocrinología y el metabolismo, sino el estudio de muchas asas de retroalimentación hormonal sobre el equilibrio general del organismo para mantener un medio interno estable que permita la función geno-feno-bio-eco-antropo-social de un humano?

Y los bucles permiten la conexión de muchos mundos de diferentes órdenes de magnitud. Imperceptiblemente se pasa de los genes y el ADN al fenotipo del organismo, que trasciende hasta llegar a los sistemas modeladores de la propia mente, que son los de la cultura.

Si se pierden los bucles, ocurre homeorrexis, se pierde el equilibirio.  En un organismo, en una sociedad, en una célula, la homeorrexis son malas noticias, es el principio del fin. Se pierden relaciones entre bucles, se pierde diversidad, se pierde capacidad adaptativa y entre menos de esta capacidad, más fácil perder los límites con el medio ambiente que rodea. Es decir, la muerte, la apoptosis celular, el fallo orgánico, la muerte del ser, la agonía y muerte de conglomerados sociales.

El misterio

Como no podemos entender todo, porque nuestro propio proceso de aproximación a conocer algo no es complejo porque no mira interacciones y relaciones con el medio ambiente en aras del paradigma de objetividad, entonces tenemos un saber sesgado con unos paradigmas insanos: los de información y energía.

La información sirve para manipular, la manipulación está vinculada a la información, de modo que un conglomerado social se comporta de acuerdo a este paradigma, donde el estamento político posee información y es poseído por la información.

De modo que ante estos paradigmas, el misterio rescata la belleza de lo natural del racionalismo que convierte a lo ideal en idea. Por eso, ante la complejidad de algo que no es asible con la razón, existe el asombro y la poesía que muestra la cordura de lo que consideramos insania. El homo no es solamente sapiens, también es demens y cuando hay mucha cordura, esto es locura, siendo lo opuesto como dijera el Quijote, mejor morir cuerdo y vivir loco.

Conclusiones

El enfoque de pensamiento complejo no es fácil porque nos saca de nuestra tradicional cosmovisión disyuntiva de las cosas. El mundo es esto, o es esto, solemos pensar, alguien es esto o es esto y así ad infinitum.  Y nos saca de nuestra tradicional cosmovisión porque el mundo es esto y esto y esto. Es frío y caliente, expresa amor y temor, conjuga lo mejor y lo peor, muestra cotas impensables de codicia y beatitud filantrópica, egoísmo y violencia, amor y generosidad. El pensamiento complejo implica aceptar que la información existe porque existe el ruido, que el orden genera desorden, que una proposición puede ser cierta y falsa al mismo tiempo. Alfa y omega existen al mismo tiempo.

Referencia:

Edgar Morín. El método. La naturaleza de la naturaleza tomo I. Editorial Cátedra.

https://ciroespinoza.files.wordpress.com/2011/11/el-metodo-1-la-naturaleza-de-la-naturaleza.pdf

morin

Sobre libro: El comportamiento animal del hombre, por David Barash.

Libro 44 de 2015

Dicen Carl Sagan y Ann Druyan en Sombras de antepasados olvidados, que no somos babuinos, o ratones, o gorilas, pero algo en nuestro interior, nuestra carga genética de inmemoriales generaciones está allí tras bambalinas, haciendo como dijera el neoplatónico Plotino, que estemos a mitad de camino entre los ángeles y las bestias. La sociobiología es una rama relativamente joven de la ciencia, que aplica conceptos de biología para explicar la dinámica social, elementos de la selección natural de Darwin a los sistemas sociales.

Y aunque en muchos modelos animales se ha demostrado que la conducta tiene una explicación genética y en algún momento de la “maduración” de la ciencia se intentó parangonar esta situación con los humanos, lo más recientemente aceptado es que lo genético tiene poca influencia conductual en el ser humano. Es decir, el libre albedrío y nuestra conformación como seres sociales, inmersos en un medio cultural y manejando un lenguaje como un avanzado mapa, para poder tener conceptualizaciones, nos ha permitido a los humanos como especie tener un comportamiento que está más allá del marco de lo genético.

No obstante, hay algunos matices interesantes para tener en cuenta, que resalta la sociobiología y que están profundamente relacionados con el tipo de conducta sexual humana: somos la especie con la niñez más larga que hay en la escala biológica, lo cual implica la presencia de madre y padre, incluso con auxilio aloparental[1] de abuelos, para que este ser en formación pueda adquirir la mayor experiencia posible. Y esto implicó desde un principio algunas digámoslo así, “especializaciones” de los progenitores. Mientras el hombre salía a cazar y buscar sustento, fue desarrollando habilidades cinegéticas de caza, de colaborar con otros hombres efectivamente para poder cazar un animal mucho más grande como un mamut, o mucho más veloz, como una cebra, o un venado. Debía movilizarse bastante y conocer muchas referencias geográficas para poder llegar a los cotos de caza, por lo cual los hombres suelen tener el “mapa en la cabeza”. Y las mujeres, además de dar lactancia, debían prestar atención a muchos detalles al mismo tiempo, de la preparación de los alimentos, de compartir cuidado de otros niños, de velar por sus propios hijos, que no se hicieran daño por una curiosidad inapropiada o comieran alimentos venenosos, y un largo etc. que todos los que han convivido con chicos saben que hay detrás de la crianza.

La clase de los mamíferos, se caracteriza por alimentar a sus crías con la leche producida por las estructuras especializadas que son las glándulas mamarias. En el museo Smithsonian, cuando describen a los mamíferos adicionalmente indican que suelen tener pelo y una especialización de órgano en su oído interno, para conservar el equilibrio y poder escuchar mejor.

Innegablemente el ser humano es portador de su marco biológico de desarrollo como mamífero y el enfoque de la sociobiología llama la atención sobre el innegable moldeamiento que ha ejercido la naturaleza durante las varias decenas de miles de generaciones que ha habido sobre la tierra.

El cerebro de los hombres está más especializado en el manejo del espacio, asume riesgos con mayor facilidad, pasa a conducta agresiva con mayor facilidad (si ocurría una amenaza por un depredador, la conducta agresiva aumentaba las posibilidades de supervivencia), tiene menos inhibiciones en cuanto a buscar sexo, exhibiendo tendencia a la poligamia y a tener el mayor número de hijos, lo cual es útil cuando se vive en un tiempo en que las enfermedades infecciosas, el hambre, las diferentes contingencias del ambiente hacían muy difícil que un niño llegara a ser adulto.

Recordemos que solamente hasta el siglo XX, el control de las infecciones por medio de antibióticos logró tener el profundo impacto de lograr aumentar la esperanza de vida.

Y ahora, miremos los matices de la sociobiología en cuanto a la conducta sexual femenina en la mujer. La experiencia le ha enseñado que el embarazo y el parto son dolorosos y que en el parto particularmente puede morir. El precepto bíblico de “parirás con dolor” lo confirmó algunos eones más tarde, y de hecho la hembra humana tiene las mayores posibilidades de muerte por complicaciones del parto, cuando se compara con otras especies. Las razones? La postura bípeda cambió la configuración del canal del parto en la pelvis, haciendo que se volviera más estrecha (de hecho en anatomía los diámetros limitantes para el paso de la cabeza del bebé son los estrechos pélvico superior e inferior), entonces podían pasar muchas complicaciones o “distocias”[2], en la cual el bebé no era expulsado, podía fallecer, la madre sangraba continuamente, hasta que llegaba el triste final. Al imaginarse este panorama, ya es fácil imaginarse que una mujer si quiere ser madre, tiene que estar convencida de que vale la pena hacerlo; en conclusión, las mujeres son selectivas. La maternidad es muy costosa en términos biológicos, es el mensaje de la sociobiología, los óvulos son muy caros. De hecho quien invierte más en la concepción, igualmente se desgasta más rápido, por esta razón ocurre la menopausia en las mujeres, siendo un período predecible del devenir biológico femenino. Pero si piensan que hay ventajas en ser hombre, tampoco lo tienen fácil. Los espermatozoides son “baratos” en términos biológicos, en el volumen de una eyaculación los aproximadamente 250 millones que en promedio pueden estar, bastarían para fecundar a las mujeres de varias ciudades, si cada uno lograra su cometido…. de modo que al haber tanta oferta, los óvulos son “selectivos” en cuanto a quedarse con el “mejor”, que es el que ha sido capaz de atravesar el largo camino que tiene por delante, de hacerlo más rápidamente que sus competidores, algo así como si se corriera la distancia de una maratón pero a la velocidad de los cien metros contra reloj. Toda una hazaña, que nos coloca en la perspectiva de ganadores al estar acá!

Los genes buscan replicarse y los cuerpos son digámoslo también el “ensamble” o el vehículo para lograr este fin. La naturaleza busca la perpetuación de la especie y lo hace en escenarios contrapuestos.  Espermatozoides en pletórica abundancia, óvulos en numerada disponibilidad. Machos que mueren pronto, hembras que viven más. Machos que exhiben ruidosas conductas agresivas, hembras calculadoras de conducta conservadora, les es familiar este escenario? Sea en un zoo al ver la zona de los chimpancés, o una fiesta universitaria de graduación, los transfondos tienen mucha similitud. Aunque no somos chimpancés, ni ratones ni babuinos….

Entonces somos nuestros genes? Claro que sí. Pero somos solamente nuestros genes? Aquí la respuesta se empieza a volver más gris, porque también está el escenario epigenético de nuestro desarrollo cerebral, resultante de nuestra individual y única dotación genética, que juega con nuestro único e irrepetible medio externo, que hace que nuestra mentalidad sea única y este es el valor de cada ser humano, su individualidad y su irrepetibilidad.

El ser humano es siempre mucho más que la suma de sus partes y una de las enseñanzas que también tiene la sociobiología, es la del altruismo, que también tiene cabida para la generosidad, benevolencia y amplitud de espíritu, de tal manera que todo lo humano nos empiece a caber en la cabeza de una forma tal como si fuera parte de la propia familia (Barash D)[3].

[1] Del griego allós, extraño. La alopaternidad es básicamente cuando otros padres diferentes a los biológicos cuidan a los hijos, un fenómeno que el biólogo, fisiólogo y biogeógrafo Jared Diamond describe como una situación muy común en las sociedades tradicionales de cazadores y recolectores. La aloparentalidad puede definirse como el desempeño cooperativo de una persona para la crianza de otra que no es propiamente su hijo, una cooperación ancestral entre madres que se asegurarian recursos en sobre todo tres casos: 1) la violación, 2) la desaparición o desinversión del macho proveedor o 3) la muerte del macho proveedor. Algunos conceptos etológicos para mayor claridad: Alopariente : Individuo que ayuda a los progenitores en el cuidado de los jóvenes. Cuidado aloparental: Asistencia por parte de individuos distintos de los progenitores en el cuidado de la prole.  El comportamiento puede mostrarse tanto en hembras (cuidado alomaternal), como en machos (cuidado alopaternal.) En http://www2.udec.cl/etologia/Glosario.html

[2] Del griego dys-, ‘dificultad‘; y el griego tókos, ‘parto‘). Parto difícil.  Alteración o interrupción del curso del trabajo de parto o del parto. Puede ser de origen fetal, ovular o materno (mecánico o dinámico). En http://dic.idiomamedico.net/distocia

[3] Barash D. El comportamiento animal del hombre. Editorial ATE, 1981. Barcelona, España. pp 219.

Temas relacionados:
Libro: La cadera de Eva, por José Enrique Campillo Alvarez MD. 
Hombres – El sexo débil y su cerebro, por Gerard Hütler.

Material original del autor. Licencia de autor Creative Commons (Reconocimiento - No Comercial - CC by-nc)

Noticias del mundo de la medicina en:  https://alejandromeloflorian.wordpress.com/

Alejandro Melo-Florián MD, FACP

A piece of my mind:

Port 1

Link a google books: Cerebro, mente y conciencia. Un enfoque multidisciplinario

WIX profile 

See on Scoop.itBIOGRAPHY

See on sites.google.com

PROJECTS:Portada grupo FB

Que hay de interesante en Medicina

Noticias del mundo de la medicina en:  https://alejandromeloflorian.wordpress.com/