Sexo

Sobre libro: Tu mente es extraordinaria

Tu mente es extraordinaria. Gregory Cajina. 2015

Tuve la oportunidad de coincidir con Gregory en el I Congreso Internacional de Neurociencias aplicadas en Lima, por allá en el 2013, cuando hice una presentación sobre Neuronutrición y Educación. Ví el título, la reseña captó la atención. Y ya habiéndolo leído, puedo decir desde el fondo del corazón ¡muchas gracias por este libro, Gregory!

Algunas frases que fueron motivo de reflexión al finalizar este libro:  que en situaciones adversas no sobrevive el más fuerte, sino el más insensible. Porque es capaz de hacer primar el yo, por sobre cualquier otra cosa, siendo capaz de “cumplir órdenes”.

No hay que tener plan B, solamente plan A y mucha resiliencia, paciencia, autoconfianza, como en el caso de los niños que al ser capaces de esperar quince minutos por obtener una galleta y posponer su recompensa, tuvieron mejor desempeño en muchas otras cosas en el futuro. Este fue el mensaje de Churchill después de la guerra, cuando fue preguntado sobre cómo consideraba que había logrado la victoria sobre la aplastante Wehrmacht alemana y respondió “nunca se rindan, nunca se rindan, nunca se rindan, nunca se rindan

Está el tema de la ancianidad, porque vivimos en una época privilegiada que ha logrado extensión de la vida más allá de lo que hubieran soñado generaciones precedentes. ¿Qué haríamos si un Yo del futuro nos dijera que si tuviéramos mejores hábitos , él será un anciano excepcional a los 80? Porque eso fue lo que reveló el estudio Graham, con la coordinación del psiquiatra George Vaillant.  La mejor calidad de vida entre los 50 y los 80 depende del estilo de vida antes de los 50.

Y surge un tema para pensar:  Coromoto, la heladería en Venezuela que presume de sus 860 sabores de helados.  ¿Por qué conformarse con pedir siempre vainilla? Es una llamativa alegoría sobre nuestro quehacer emocional, que tanto tiene que ver con lo que hacemos y decimos.

Y se tocan puntos dolorosos, que son casi de lesa humanidad. No se invierte en el verdadero desarrollo mental de los individuos, las premisas de inversión suelen ser otras, dedicadas a panoplia moderna, construcción, de modo que discurren por derroteros desconocidos para la mayoría de quienes componen la humanidad. Y este zeitgeist ha generado un error fundamental: considerar que solo lo que tiene precio tiene valor. Un sesgo cognoscitivo y conductual de nuestro tiempo.

Dentro de los valores sociales, la cooperación es mucho mejor, porque el mundo en su 99% de tiempo, fue nómada y probablemente lo sea después de un holocausto nuclear, o de una glaciación.  Entonces tener muchas cosas será engorroso. Alusivo a los valores sociales, resurge el concepto de Zoon politikon, animal social, que se realiza en sociedad, fue lo que dijo el Estagirita; y amaos los unos a los otros, fue lo que dejó como enseña el gran Maestro de Galilea.

Sobre la trascendencia, es esa inmanente sensación de que se obró en pro de algo mejor que uno, porque de poco sirven salud, felicidad y dinero, si no se comparten. Conseguir algo puede que de felicidad, pero dar y compartir genera superfelicidad, idea propuesta también en el libro de Oppenheimer sobre Crear o morir. ¿Por qué ese hombre a los 90 descubre en su cumpleaños algo que se podría considerar “real” alegría? -Nótese que dije alegría, no felicidad- Porque muchas de las notas que le dirigen empiezan con un “gracias por….” y se dio en cuenta en ese momento que había tenido influencia sin buscarlo deliberadamente, solo por el ejemplo inspirador de su voluntad, por el gusto y la alegría de compartir algo en lo cual era un maestro.

Una alegría real, tan diferente a los espejismos publicitarios de farsante manipulación, donde se come una marca X, se bebe una marca Y, se viaja al sitio Z, se tiene el móvil A, se usa la crema B y se es feliz, o se tiene un estado “tan parecido a la felicidad”. Y en los cuales, muchos de los Homo sapiens tan individualmente inteligentes, devienen en estulticia colectiva.

Esta descripción puede ser inspiradora y ojalá que lo sea para más de uno, al menos en ese momento esa fue la percepción.

Y esta una terrible paradoja humana, al momento de la paternidad: quienes quieren ejercer el altruista y loable acto de adoptar un niño deben pasar una serie tal de pruebas que si se aplicaran a todos quienes quieren tener familia, la humanidad estaría ad portas de su extinción.

Y cual es una de las mayores fortunas que se pueden tener? Un mentor. Un adulto con experiencia que guía a otros adultos en la búsqueda de ser mejores en algo que les apasiona, que les gusta, que hace que puedan soportar “esa hora extra”, cuando los demás se van a descansar.  Y esto me hace evocar que he tenido la fortuna de tener varios mentores, que en mayor o menor grado, han forjado el presente personaje que redacta estas líneas. Y Gregory saca una frase lapidaria: es mejor soportar el infierno del escarnio, que el cielo de la aceptación mediocre; me hizo evocar una frase de un neurólogo colombiano de nombre Jaime Gómez González, el fundador del Instituto Neurológico de Colombia, quien exclamó alguna vez que “todos los precursores tienen la espalda llena de flechas” –Ironías, sarcasmos, envidias, ataques, burlas, desdén, palos en la rueda-. El precio emocional de buscar ser todo lo bueno que se capaz de ser, es elevado. Pero el no pagarlo es frustrante.

Referencia: Gregory Cajina. Tu mente es extraordinaria – Un viaje de lo posible a lo real. Ediciones B SA, Bogotá DC, 2015. 285 páginas.

9788466656177

Hormonas y cognición

Son importantes las hormonas en la cognición?

Sí. Se investigó en resonancia nuclear funcional (fMRI) la actividad del núcleo accumbens en adolescentes de sexo masculino, edad promedio de 14 años, se midieron niveles de testosterona en saliva y se aplicaron algunas pruebas de medición de medición de asumir riesgo y obtención de recompensa, una de las conductas asociadas al funcionamiento del núcleo accumbens.  Qué mostró? El núcleo accumbens tuvo su mayor actividad en los jóvenes a mediados de su adolescencia, con algunos cambios de su actividad según el mayor o menor gusto por tener sensación de recompensa (Braams et al, 2015)[1].

La propensión durante la adolescencia para la búsqueda de sensaciones de recompensa / novedad rompiendo el equilibrio frente a la incertidumbre o tener un daño potencial, podría explicarse por un fuerte sistema de recompensa (dado por el núcleo accumbens), un sistema débil de evitar daños (la amígdala), y / o un sistema de supervisión ineficiente (corteza prefrontal medial / ventral). Los ajustes de funcionamiento o las perturbaciones en estos sistemas cerebrales, pueden contribuir a la expresión de enfermedad mental, por ejemplo depresión y la ansiedad (Ernst et al, 2006)[2].

También se observa por ejemplo durante el envejecimiento. En ancianos por ejemplo, el aumento de prolactina se encuentra asociado con un menor desempeño cognoscitivo, menor sensación de bienestar y depresión (Castanho et al, 2014) [3]. Y esto es semejante a lo que ocurre cuando se administran algunos antiparkinsonianos que aumentan la prolactina. Y los menores niveles de estradiol igualmente se asocian con mayor depresión y menor desempeño cognoscitivo.

Ya en la edad avanzada se presentan disminuciones funcionales en todo el cuerpo, incluyendo algunos aspectos del rendimiento cognitivo. Mientras que la demencia se desarrolla en sólo algunos individuos de edad avanzada, la disminución de la función cognitiva tiene un impacto en la vida diaria para muchos otros. Hay un amplio espectro de diferencias individuales en los cambios cognitivos relacionados con la edad y los cambios en el ambiente hormonal modulan cambios cognitivos (Moffat, 2005).[4]

Referencias bibliográficas

[1] Braams BR, van Duijvenvoorde AC, Peper JS, Crone EA. Longitudinal changes in adolescent risk-taking: a comprehensive study of neural responses to rewards, pubertal development, and risk-taking behavior. J Neurosci. 2015 May 6;35(18):7226-38.

[2] Ernst M, Pine DS, Hardin M. Triadic model of the neurobiology of motivated behavior in adolescence. Psychol Med. 2006 Mar;36(3):299-312.

[3] Castanho TC, Moreira PS, Portugal-Nunes C, Novais A, Costa PS, Palha JA, Sousa N, Santos NC. The role of sex and sex-related hormones in cognition, mood and well-being in older men and women. Biol Psychol. 2014 Dec;103:158-66.

[4] Moffat SD. Effects of testosterone on cognitive and brain aging in elderly men. Ann N Y Acad Sci. 2005 Dec;1055:80-92.

Material original del autor. Licencia de autor Creative Commons (Reconocimiento - No Comercial - CC by-nc)

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Sobre libro: La cadera de Eva

El protagonismo de la mujer en la evolución de la especie humana

Crédito de imagen: http://www.paleontologia-nautilus.com/bibliografia/cadera_eva.htm

Libro del fisiólogo español José Enrique Campillo Alvarez, Editorial: Ares y Mares, Páginas: 287, Año: 2005
La evolución que hemos tenido los humanos como especie depende de nuestro medio biológico, nuestro medio social y nuestro medio cultural.

Porque hay muchos cambios en los recién llegados a la escena de los homínidos.
El marco geográfico es importante, porque empiezan a vivir en una sabana. La sabana tiene extensos pastizales, pocos árboles.  Los homínidos deben recorrer largas distancias para conseguir agua y alimento, son susceptibles al ataque de depredadores, de modo que tienen que ser rápidos, la posición bípeda ayuda a ver mejor a más distancia, como lo hacen los suricatas.

En el marco biológico hubo muchos cambios.

  • La marcha bípeda tiene que ser más rápida, el hallux o dedo gordo del pié se desplaza más hacia adelante, para permitir este paso rápido.
  • La cadera empieza a volverse más ancha.
  • La posición del útero pasa progresivamente a ser perpendicular frente al canal del parto.
  • Los agujeros pélvicos se vuelven más grandes, para permitir el paso del cráneo del bebé por el canal del parto.
  • La vagina migra hacia adelante.
  • Los tiempos de embarazo se vuelven más largos
  • El proceso de parto se vuelve más laborioso, porque para poder pasar a lo largo del canal de parto, el bebé debe girar varias veces, flexionar su columna excesivamente.

Desde un punto vista biológico, aquellos temas relacionados con el sexo empezaron a tener importancia particular. Las relaciones sexuales cambiaron también en su dinámica, esto impacto el escenario social porque los grupos solían tener bastante promiscuidad. Esto garantiza aceptación por parte de los diferentes machos del grupo, se evitaba el infanticidio que se vé en gorilas por ejemplo.
Los genitales externos femeninos ya dejaron de mostrar cambios externos al momento de tener ovulación.

La consecución de alimentos y calorías se hizo más difícil en la sabana. Hubo que escoger dos opciones principales, raíces y tubérculos y ser carroñeros. La caza no era tan fácil. Se empezaron los cambios metabólicos para acumulación de grasa al estilo de las focas, en el tejido celular subcutáneo, lo cual resultó en el crecimiento de las glándulas mamarias. Y el tejido graso en las mujeres es particularmente susceptible a las hormonas sexuales, con lo cual senos y caderas prominentes son fenotipo de niveles elevados de estrógenos, es decir, mejor capacidad reproductiva.

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Crédito de imagen: https://pixabay.com/es/mujer-sexy-al-aire-libre-chica-428896/

La actividad carroñera sobre los restos de caza dejado por felinos y otros cazadores, hizo que comieran tuétano y cerebro, con un gran aporte calórico, que no podía ser suministrado sino por una ingesta continua de tubérculos. Esto ayudó para el crecimiento cerebral.

La búsqueda de alimento obligó a desplazamientos, hasta que en el medio geográfico africano de los lagos Tanganika, Malawi y Victoria, se pudieron establecer y conseguir abundante pescado, rico en el ácido graso docosahexanoico o DHA.

El cerebro empezó a crecer como en ninguna otra especie ha ocurrido.

La cadera tuvo adaptaciones adicionales de volverse más oblicua para permitir el paso de una cabeza más grande.

En el marco social hubo también cambios, que se manifestaron en el momento del parto, en la conducta sexual, en la crianza de los jóvenes, en el papel del aloparentazgo o refuerzo a las figuras paternas por parte de abuelas, tías.

El parto dificultoso hizo necesaria la presencia de otras hembras, que fueron obstetrices o asistentes del parto. Las parteras tienen antigüedad desde aquellos remotos tiempos.

Las hembras que ayudaban solían ser las mayores del grupo, incluso las abuelas del grupo.

La duración de la gestación y los elevados recursos que toma la crianza hicieron que las hembras buscaran machos que estuvieran presentes la mayor cantidad de tiempo.

Para conseguir apego y lazos emocionales duraderos (pair-bonding) los coitos empezaron a ser más frecuentes, casi que a diario y en forma independiente del estro o celo. Y fuera de eso, con coito “cara a cara”, lo que permitió verse y besarse, lo cual también reforzó el apego e hizo que surgiera poco el “enamoramiento”. Y en la estructura cortical cerebral hubo cambios que permitieron el estado modificado de conciencia llamado orgasmo.

Los costos biológicos y energéticos de la crianza, repercutieron en el sistema endocrinológico de las hembras de modo que empezaron a haber episodios de menopausia.

La menopausia hizo que surgiera el apoyo social de las “abuelas”, lo que posibilitó un período de educación y transmisión de experiencia más extendido.

La experiencia de las abuelas empezó a crear un matriarcado que tuvo más impacto cultural en los núcleos sociales y ayudó a la multiplicación de la cultura.

El tamaño de los nuevos cerebros hizo que los gestaciones fueran más largas. Y que los cerebros tuvieran un largo período de desarrollo posnatal.  En el desarrollo posnatal lo que se agregaba al cerebro del infante, eran las conexiones que tomaban períodos de maduración hasta de 23 años. Lo cual creó de paso, la especie con la niñez más prolongada en la escala biológica.

Temas relacionados: Libro: El comportamiento animal del hombre, por David Barash.
Hombres – El sexo débil y su cerebro, por Gerard Hütler.

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Sobre libro: El comportamiento animal del hombre, por David Barash.

Libro 44 de 2015

Dicen Carl Sagan y Ann Druyan en Sombras de antepasados olvidados, que no somos babuinos, o ratones, o gorilas, pero algo en nuestro interior, nuestra carga genética de inmemoriales generaciones está allí tras bambalinas, haciendo como dijera el neoplatónico Plotino, que estemos a mitad de camino entre los ángeles y las bestias. La sociobiología es una rama relativamente joven de la ciencia, que aplica conceptos de biología para explicar la dinámica social, elementos de la selección natural de Darwin a los sistemas sociales.

Y aunque en muchos modelos animales se ha demostrado que la conducta tiene una explicación genética y en algún momento de la “maduración” de la ciencia se intentó parangonar esta situación con los humanos, lo más recientemente aceptado es que lo genético tiene poca influencia conductual en el ser humano. Es decir, el libre albedrío y nuestra conformación como seres sociales, inmersos en un medio cultural y manejando un lenguaje como un avanzado mapa, para poder tener conceptualizaciones, nos ha permitido a los humanos como especie tener un comportamiento que está más allá del marco de lo genético.

No obstante, hay algunos matices interesantes para tener en cuenta, que resalta la sociobiología y que están profundamente relacionados con el tipo de conducta sexual humana: somos la especie con la niñez más larga que hay en la escala biológica, lo cual implica la presencia de madre y padre, incluso con auxilio aloparental[1] de abuelos, para que este ser en formación pueda adquirir la mayor experiencia posible. Y esto implicó desde un principio algunas digámoslo así, “especializaciones” de los progenitores. Mientras el hombre salía a cazar y buscar sustento, fue desarrollando habilidades cinegéticas de caza, de colaborar con otros hombres efectivamente para poder cazar un animal mucho más grande como un mamut, o mucho más veloz, como una cebra, o un venado. Debía movilizarse bastante y conocer muchas referencias geográficas para poder llegar a los cotos de caza, por lo cual los hombres suelen tener el “mapa en la cabeza”. Y las mujeres, además de dar lactancia, debían prestar atención a muchos detalles al mismo tiempo, de la preparación de los alimentos, de compartir cuidado de otros niños, de velar por sus propios hijos, que no se hicieran daño por una curiosidad inapropiada o comieran alimentos venenosos, y un largo etc. que todos los que han convivido con chicos saben que hay detrás de la crianza.

La clase de los mamíferos, se caracteriza por alimentar a sus crías con la leche producida por las estructuras especializadas que son las glándulas mamarias. En el museo Smithsonian, cuando describen a los mamíferos adicionalmente indican que suelen tener pelo y una especialización de órgano en su oído interno, para conservar el equilibrio y poder escuchar mejor.

Innegablemente el ser humano es portador de su marco biológico de desarrollo como mamífero y el enfoque de la sociobiología llama la atención sobre el innegable moldeamiento que ha ejercido la naturaleza durante las varias decenas de miles de generaciones que ha habido sobre la tierra.

El cerebro de los hombres está más especializado en el manejo del espacio, asume riesgos con mayor facilidad, pasa a conducta agresiva con mayor facilidad (si ocurría una amenaza por un depredador, la conducta agresiva aumentaba las posibilidades de supervivencia), tiene menos inhibiciones en cuanto a buscar sexo, exhibiendo tendencia a la poligamia y a tener el mayor número de hijos, lo cual es útil cuando se vive en un tiempo en que las enfermedades infecciosas, el hambre, las diferentes contingencias del ambiente hacían muy difícil que un niño llegara a ser adulto.

Recordemos que solamente hasta el siglo XX, el control de las infecciones por medio de antibióticos logró tener el profundo impacto de lograr aumentar la esperanza de vida.

Y ahora, miremos los matices de la sociobiología en cuanto a la conducta sexual femenina en la mujer. La experiencia le ha enseñado que el embarazo y el parto son dolorosos y que en el parto particularmente puede morir. El precepto bíblico de “parirás con dolor” lo confirmó algunos eones más tarde, y de hecho la hembra humana tiene las mayores posibilidades de muerte por complicaciones del parto, cuando se compara con otras especies. Las razones? La postura bípeda cambió la configuración del canal del parto en la pelvis, haciendo que se volviera más estrecha (de hecho en anatomía los diámetros limitantes para el paso de la cabeza del bebé son los estrechos pélvico superior e inferior), entonces podían pasar muchas complicaciones o “distocias”[2], en la cual el bebé no era expulsado, podía fallecer, la madre sangraba continuamente, hasta que llegaba el triste final. Al imaginarse este panorama, ya es fácil imaginarse que una mujer si quiere ser madre, tiene que estar convencida de que vale la pena hacerlo; en conclusión, las mujeres son selectivas. La maternidad es muy costosa en términos biológicos, es el mensaje de la sociobiología, los óvulos son muy caros. De hecho quien invierte más en la concepción, igualmente se desgasta más rápido, por esta razón ocurre la menopausia en las mujeres, siendo un período predecible del devenir biológico femenino. Pero si piensan que hay ventajas en ser hombre, tampoco lo tienen fácil. Los espermatozoides son “baratos” en términos biológicos, en el volumen de una eyaculación los aproximadamente 250 millones que en promedio pueden estar, bastarían para fecundar a las mujeres de varias ciudades, si cada uno lograra su cometido…. de modo que al haber tanta oferta, los óvulos son “selectivos” en cuanto a quedarse con el “mejor”, que es el que ha sido capaz de atravesar el largo camino que tiene por delante, de hacerlo más rápidamente que sus competidores, algo así como si se corriera la distancia de una maratón pero a la velocidad de los cien metros contra reloj. Toda una hazaña, que nos coloca en la perspectiva de ganadores al estar acá!

Los genes buscan replicarse y los cuerpos son digámoslo también el “ensamble” o el vehículo para lograr este fin. La naturaleza busca la perpetuación de la especie y lo hace en escenarios contrapuestos.  Espermatozoides en pletórica abundancia, óvulos en numerada disponibilidad. Machos que mueren pronto, hembras que viven más. Machos que exhiben ruidosas conductas agresivas, hembras calculadoras de conducta conservadora, les es familiar este escenario? Sea en un zoo al ver la zona de los chimpancés, o una fiesta universitaria de graduación, los transfondos tienen mucha similitud. Aunque no somos chimpancés, ni ratones ni babuinos….

Entonces somos nuestros genes? Claro que sí. Pero somos solamente nuestros genes? Aquí la respuesta se empieza a volver más gris, porque también está el escenario epigenético de nuestro desarrollo cerebral, resultante de nuestra individual y única dotación genética, que juega con nuestro único e irrepetible medio externo, que hace que nuestra mentalidad sea única y este es el valor de cada ser humano, su individualidad y su irrepetibilidad.

El ser humano es siempre mucho más que la suma de sus partes y una de las enseñanzas que también tiene la sociobiología, es la del altruismo, que también tiene cabida para la generosidad, benevolencia y amplitud de espíritu, de tal manera que todo lo humano nos empiece a caber en la cabeza de una forma tal como si fuera parte de la propia familia (Barash D)[3].

[1] Del griego allós, extraño. La alopaternidad es básicamente cuando otros padres diferentes a los biológicos cuidan a los hijos, un fenómeno que el biólogo, fisiólogo y biogeógrafo Jared Diamond describe como una situación muy común en las sociedades tradicionales de cazadores y recolectores. La aloparentalidad puede definirse como el desempeño cooperativo de una persona para la crianza de otra que no es propiamente su hijo, una cooperación ancestral entre madres que se asegurarian recursos en sobre todo tres casos: 1) la violación, 2) la desaparición o desinversión del macho proveedor o 3) la muerte del macho proveedor. Algunos conceptos etológicos para mayor claridad: Alopariente : Individuo que ayuda a los progenitores en el cuidado de los jóvenes. Cuidado aloparental: Asistencia por parte de individuos distintos de los progenitores en el cuidado de la prole.  El comportamiento puede mostrarse tanto en hembras (cuidado alomaternal), como en machos (cuidado alopaternal.) En http://www2.udec.cl/etologia/Glosario.html

[2] Del griego dys-, ‘dificultad‘; y el griego tókos, ‘parto‘). Parto difícil.  Alteración o interrupción del curso del trabajo de parto o del parto. Puede ser de origen fetal, ovular o materno (mecánico o dinámico). En http://dic.idiomamedico.net/distocia

[3] Barash D. El comportamiento animal del hombre. Editorial ATE, 1981. Barcelona, España. pp 219.

Temas relacionados:
Libro: La cadera de Eva, por José Enrique Campillo Alvarez MD. 
Hombres – El sexo débil y su cerebro, por Gerard Hütler.

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